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El Principio de Arquímedes y el final de los orfebres malvados

“Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido estático, será empujado con una fuerza vertical ascendente igual al peso del volumen de fluido desplazado por dicho cuerpo”

Arquímedes por José Ribera. Museo del Prado.

Bienvenidos de nuevo queridos lectores, hoy me gustaría hablaros acerca de uno de los más grandes genios de la historia del hombre, Arquímedes, y su famoso Principio. Imagino que todos conocemos la famosa historia en la que Hierón II pidió a Arquímedes (del cual, por cierto, era primo carnal) que verificase la autenticidad de su nueva corona de oro. Hierón II había entregado un lingote de oro puro a un orfebre y desconfiaba de si éste se había quedado parte del oro sustituyéndolo por plata o cobre.

Arquímedes no tenía del todo claro cómo demostrarlo y se pasaba el tiempo dándole vueltas al problema, pues, obviamente no podía fundir la corona para medir su densidad. Por aquel entonces Arquímedes ya intuía parte del que sería el principio de la hidrostática, pues había notado como el agua aumentaba de nivel al sumergir algo en ella y que, dentro del agua podía mover las piernas con más facilidad porque parecían “pesar” menos.

Dado que el agua es incompresible (es decir, no varía su densidad), al sumergir un cuerpo en ella, ésta debería desplazarse. ¿Cuánto? Pues fácil, la misma cantidad de volumen que se había sumergido en ella. ¿Por qué? Bueno, es lógico pensar que si en una bolsa de canicas meto, por ejemplo…ehh… un cubo de rubik! El volumen total de la bolsa será el de las canicas más el del cubo de rubik, ¿verdad? A menos que pudiese disminuir la distancia entre las canicas. Cómo el agua es incompresible y eso significa que no puede variar su densidad (la distancia entre las canicas) deducimos que el volumen desplazado, forzosamente, es el mismo que el del cuerpo sumergido.

Y aquí es donde nos cuentan cómo, mientras se daba un baño, llegó a su mente la solución al problema y salió corriendo por las calles de Siracusa desnudo gritando ¡Eureka! ¡Eureka!, que significa ¡Lo encontré! ¡Lo encontré! Pues bien, esta anécdota, según me enteré hace poco, es falsa.

¡Eureka! ¡Lo encontré!

De pequeño también nos contaron, o al menos a mí, que tomó la corona de Hierón II  y una cantidad de oro (Arquímedes era rico, por si no lo sabíais) igual a la utilizada para su fabricación. Preparó, además, unos recipientes iguales llenos de agua y sumergió la corona en uno y el oro en el otro. Según su propio Principio (el de Arquímedes, ¡claro!) el volumen de agua desalojado debería ser el mismo en ambos casos si la corona fuera de oro macizo. Sin embargo, parece que esta historia tampoco es todo lo fidedigna que debería, entre otras cosas porque si el método seguido por Arquímedes fuese exactamente el descrito apenas habría podido distinguir diferencias en los desplazamientos de agua. Enseguida veremos por qué. Para ello deberemos hacer algunos cálculos, todos ellos sencillos, así que no os asustéis.

Como ya hemos comentado, Arquímedes ya conocía el desplazamiento del agua y esa especie de flotación que parecían sufrir los cuerpos una vez sumergidos. Pero además, también se había fijado en que el cociente entre el peso de un cuerpo y su volumen (es decir, su densidad) parecía ser una propiedad intrínseca del propio material. Estableció la densidad del agua en 1 g/cm3, la del oro en 19,3 g/cm3 y la de la plata en 10,6 g/cm3.

Con estos valores podemos calcular el volumen de la corona. La corona más grande que se ha encontrado de los tiempos de Arquímedes pesa 714 gramos. Como puede que con el tiempo se hayan perdido alguna de sus partes vamos a aproximar su peso a 800 gramos. Por lo tanto, si la corona fuera de oro macizo tendría un volumen de 800 g / 19,3 g/cm3 = 41,450 cm3.

Si suponemos que el orfebre había cambiado un 30% del oro por plata, eso significa que la corona tendría 560 gramos de oro y 240 de plata. El volumen de la parte de oro sería de 560 g / 19,3 g/cm3 = 29,016 cm3 y el de la parte de plata de 240 g / 10,6 g/cm3 = 22,642 cm3 lo que haría en total una corona de 51,658 cm3.

Pues bien, ahora suponemos que para medir el desplazamiento del agua se utilizó un recipiente circular de unos 25 cm de diámetro. Esto nos da una base de (πr2) 491 cm2. Podemos calcular cuánto sube el nivel del agua en cada caso simplemente dividiendo el volumen de cada corona por la superficie de la base del recipiente. ¿Por qué así? Pues porque al introducir la corona desplazamos una cantidad de agua igual al volumen de la corona y esa cantidad de agua debe repartirse a lo largo de la superficie del recipiente.

Por lo tanto, en el primer caso, con la corona de oro macizo, el agua debería haberse desplazado 41,450 cm3 / 491 cm2 = 0,084 cm. Mientras que en el segundo caso, con la corona mezclada al 30% con plata, el agua debería haberse desplazado 51,658 cm3 / 491 cm2 = 0,105 cm. Esto supone una diferencia entre ambos casos de 0,105 – 0,084 = 0,021 cm, o, lo que es lo mismo, ¡0,21 mm! No había manera de que Arquímedes pudiese medir tal diferencia en aquella época, por lo tanto ese no pudo ser el método seguido para demostrarlo.

Desplazamiento de fluido

Pero si eso utiliza el Principio de Arquímedes y aun así Arquímedes no pudo hacerlo de esa manera ¿cómo lo hizo? Pues bien, lo que hizo Arquímedes fue utilizar la parte de su Principio que dice que, además de desplazar el fluido, se genera un empuje vertical igual al volumen del cuerpo sumergido.

Esto significa que nuestra corona de oro macizo en el agua pesa sus 800 gramos menos los 41,450 gramos de agua que desplaza (ya que el agua tiene una densidad de 1 g/cm3), es decir, tiene un peso aparente de 758,55 gramos. Por otra parte, la corona falsa pesaría 560 g – 29,016 g más 240 g – 22,642 g , es decir, 748,342 gramos. Así, dado que la diferencia en peso entre las coronas es de 10,208 gramos y en aquella época si era medible tal diferencia, lo único que le quedaba por hacer a Arquímedes era introducir una balanza dentro del agua y medir la diferencia de peso entre la corona de Hierón II y su equivalente peso en oro. Si la corona hubiese sido falsa la balanza se habría inclinado hacia el lado del oro, pues la diferencia en volumen habría generado un empuje vertical mayor sobre la corona falsa que sobre la verdadera.

¿Cuál fue la conclusión en cuanto a la corona? ¿Era verdadera? ¿Era falsa? Pues la verdad es, amigos lectores, que no lo sé. He encontrado multitud de fuentes donde se dice que la corona era falsa, pero también he encontrado alguna otra fuente de peso que, mediante el método expuesto, afirma que Arquímedes demostró que la corona estaba fabricada en oro macizo. Así que lo dejo a vuestra elección. Ahora que sabéis cómo lo hizo el siracusano, podéis recrear la historia en casa a vuestro antojo.

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Publicidad engañosa (y odiosa)

Buenas tardes queridos lectores.

En este frío y lluvioso (al menos en Madrid) día de junio, os traemos un post de los que podríamos denominar absurdos (bueno, muchos podrían denominarse así :) ) y que no es más que nuestra forma de expresar la rabia, repugnancia, y hastío que nos provoca mucha de la publicidad que vemos habitualmente en multitud de webs, en forma de banners con algún tipo de pregunta que trata de retar a nuestra lógica.

Todos nos habremos encontrado alguna vez con la típica publicidad en forma de imagen, en la que nos pintan un montón de triángulos entremezclados y contenidos unos en otros, y nos preguntan por el número total de triángulos (o cuadrados, o rombos…), o bien la típica de una imagen que, según la interpretemos, puede ser una dama joven o una anciana, una cara o un saxofón, y cosas así.

Si bien hay algunas de estas imágenes que realmente son curiosas, y nos hacen pensar, fijarnos en los detalles y estar atentos para encontrar las diferentes interpretaciones posibles, hay otro tipo de publicidad que nos resulta realmente insoportable, al menos a Sheldon y a mi, como esa en las que debemos discernir si una imagen es real o se trata de un montaje. Y más allá de estos anuncios, hay otro en concreto que no soporto: el de la imagen de dos caras, una junto a la otra, ligeramente diferentes, en la que nos preguntan cuál de esas caras corresponde a una mujer y cuál a un hombre (aunque, pinchemos donde pinchemos, el banner nos llevará a la misma página…). Aquí tenéis una captura de esa publicidad:

Banner original

Banner original

Como podéis ver, son dos caras bastante parecidas (evidentemente tenían que ser parecidas y no mostrar rasgos claros de un determinado sexo; si nos hubieran puesto a Mister T con Beyoncé habría sido fácil de averiguar). Podéis pasar horas buscando diferencias entre ambas, que lo único que encontraréis son ligeros cambios de iluminación, matices de luz, y reflejos de éstos en los ojos. ¿No os lo creéis? Bueno, pues expliquemos una aplicación básica de la teoría de frecuencias a las imágenes, y veamos los resultados que obtenemos al aplicarla a esta publicidad.

El hecho que  queremos comentar es cómo las frecuencias altas a menudo camuflan o mitigan la información de las frecuencias más bajas, y es que al menos los sentidos del ser humano funcionan así. Un ejemplo claro lo tenemos en una multitud de personas, en la que aunque la mayoría de la gente esté aplaudiendo, por ejemplo, a su equipo favorito, se escucharán mucho más los pitidos de los grupos contrarios a dicho equipo, incluso aunque en proporción sean muchas menos personas. Esto mismo, trasladado al sentido de la vista, lo podemos apreciar ni más ni menos que en el gotelé, que aunque a primera vista pueda parecer un tipo de decoración sin más, en realidad se utiliza para camuflar imperfecciones de la construcción sobre la que se aplica. ¿Por qué tiene dicho efecto? Precisamente porque nuestro ojo es más sensible a las altas frecuencias, y en general, las frecuencias altas son las que encontramos donde se producen cambios rápidos de información (cambios rápidos en el tiempo, o cortos en el espacio). Así, si observamos un muro con su superficie pulida y lisa, pero ligeramente abombado, o inclinado, nos daríamos cuenta de dicho abombamiento con relativa facilidad. Pero si dicho muro no está pulido y liso, sino que presenta una superficie con gotelé, no apreciaremos la deformación del muro ya que un hundimiento leve a lo largo de, por ejemplo, 1 metro de pared, es mucho menos perceptible para nuestro ojo que miles de gotitas a poca distancia unas de otras. Así, el gotelé camuflará las imperfecciones del muro en cuestión.  Las altas frecuencias contienen (en general) mucha más información que las bajas; de ahí que, por ejemplo, cuando necesitamos comprimir vídeo para enviarlo por un canal, ocupará mucho más espacio (a igualdad de duración) un vídeo de Fórmula 1 que un vídeo de, por ejemplo, un film romántico, ya que necesitamos muestrear a mucha mayor velocidad las imágenes de Fórmula 1 para poder reconstruirlas adecuadamente y no perder información en dicha reconstrucción. Y es que nuestros sentidos están preparados para prestar especial atención a esas frecuencias altas, porque en ellas hay una enorme cantidad de información.

Volviendo al tema que nos ocupa… ¿cómo podemos aplicar esto a la publicidad odiosa? Pues bien, si habéis llegado a este punto, ya habréis intuido que los diseñadores del banner publicitario utilizan, como dijimos, pequeños matices en la iluminación y las sombras, para hacernos pensar que se trata de dos personas diferentes. Y es que en esas fotos, predominan las bajas frecuencias, ya que casi todo son unos leves degradados de gris. Lo que podemos hacer entonces, para apreciar mejor las diferencias (o las “no diferencias”, mejor dicho) es minimizar la información que las bajas frecuencias nos aportan, y quedarnos con las altas. Digamos que no nos interesa comparar los muros, sino el gotelé que hay sobre ellos, porque los muros parecen ligeramente diferentes (sólo por la iluminación), así que compararemos la parte de la imagen con mayor información, que es el gotelé. Y en la imagen, el gotelé serán las zonas con bordes, donde haya cambio de colores, donde haya mayor variación de información en menor espacio, o sea, contornos de los labios, de los ojos, la nariz, etc. Así pues, utilizando cualquier herramienta de edición gráfica, encontraremos opciones como filtros y perfiladores, que cumplen la función que buscamos. En mi caso utilizaré Corel Photo-Paint X3. Veamos los sencillos pasos:

Paso 1 – En primer lugar, aplico a toda la imagen el filtro de perfilado, lo que me resaltará las zonas de altas frecuencias, bordes y contornos, que es lo que nos interesa:

Banner paso 1

Realzando los perfiles

Paso 2 – A continuación, le aplicaremos un filtro paso alto, que quiere decir que nos quedaremos con dichas frecuencias altas (anteriormente resaltadas, para que en este paso las veamos aún más claras). Unos valores de Porcentaje = 85% y Radio = 1 nos eliminarán prácticamente todas las frecuencias bajas, de forma que no nos podrán distraer las sombras y matices de iluminación, y veremos sólo lo que nos interesa. Llegados a este punto, ya resulta bastante obvio que las dos caras corresponden a la misma persona:

Banner paso 2

Filtrando paso alto

Paso 3 – Si queremos ver con mayor claridad qué zonas estaban más oscuras en cada foto, podemos convertir la imagen a Blanco y Negro de 1 bit, en modo lineal, con lo que obtendremos algo así:

Banner paso 3

Buscando las zonas oscuras en B&W 1 bit

Paso 4 – De cualquier forma, desde la imagen del paso 2, basta con recortar una de las fotografías, pegarla sobre la otra de forma que coindica lo mejor posible la alineación de ambas, y jugar con la trasparencia de la fotografía que acabamos de pegar: si movemos su selector de opacidad del 100% al 0%, veremos como apenas notamos diferencia… ¿por qué? Evidentemente porque ambas fotos corresponden a la misma persona:

Comparación con diverso grado de opacidad

Comparación con diverso grado de opacidad

Bueno, queridos lectores, después de esta curiosidad apoyada en bases técnicas, que esperamos que haya sido de vuestro agrado, no nos queda más que invitaros a ser críticos con este tipo de cosas, a plantearos todo lo que véis, y a no dejaros engañar. No nos cabe duda de que podrían haberse aplicado más filtros, jugar con la saturación y el tintado para, por ejemplo, al superponer las dos imágenes, multiplicarlas o dividirlas y ver más claramente aún las posibles diferencias, pero este no pretende ser un post sobre diseño gráfico (quizá algún día…) :)

Antes de despedirnos, para aquellos que sentáis curiosidad por el tema de las ilusiones ópticas, os recomiendo encarecidamente que no os perdáis la conocida como Checker Shadow Illusion del Edward H. Adelson del MIT, realmente impresionante, y que se resume en la siguiente figura:

 

Checker Shadow Illusion

Checker Shadow Illusion

 

¿Os parece que los cuadros A y B son de colores diferentes? Pues… no :) Son del mismo color. La explicación la podéis encontrar en su web de forma muy gráfica, ¡no os la perdáis!

¡Hasta pronto!

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Planck y la temperatura infinita

Hace tiempo que hablamos acerca de los estados de agregación de la materia. En aquel artículo vimos como poco a poco el estado de la materia se iba modificando en función de si aportábamos o quitábamos energía al sistema. La temperatura, si recordamos, no es más que una representación de su energía. Vimos cómo se modificaban las condiciones y propiedades del material al reducir su temperatura, que sólo podía disminuir hasta el Cero Absoluto (-273,15 ºC ó 0 K). Esto es debido a que la temperatura de un material representa el movimiento de sus átomos y, obviamente, como algo no puede moverse menos que estando en reposo, encontramos rápidamente un límite inferior para los valores de la temperatura.

Pero al encontrarnos tan rápidamente con este límite es inevitable que, inmediatamente, se nos plantee otra nueva pregunta. ¿Existe un límite superior para la temperatura?

Sello de Max Planck

Pues la respuesta es Sí, existe un límite superior y quién demostró la existencia de dicho límite fue el físico alemán Max Planck, a quién muchos conoceréis aunque sólo sea por su famosa Constante de Planck que todos estudiamos en el instituto. (Alguno seguro que ha escuchado el chiste “¿Que ruido hace un átomo al caer al suelo? Plaaaannnccckkk”).

Planck, intentó calcular un sistema de unidades naturales que no dependieran del entorno local. Para ello se basó en constantes universales como son la velocidad de la luz, la constante de gravitación universal, la constante de Coulomb, la constante de  Dirac y la constante de Boltzmann. De esta manera, obtuvo unidades de medida para la longitud, el tiempo, la masa, la carga eléctrica y, cómo no, la temperatura.

Unidades de Planck

Todas estas unidades tienen en común que nos muestran límites de la naturaleza (unos más evidentes que otros). De esta manera el Tiempo de Planck se considera el intervalo de tiempo más corto que puede ser medido, la Longitud de Planck es la distancia más corta que podemos medir…  y la Temperatura de Planck es la temperatura más alta que se puede alcanzar.

Una de las principales ventajas del sistema de unidades naturales descrito por Max Planck es que las magnitudes de las distintas unidades se pueden comparar mucho más fácilmente. Esto es debido a que el sistema se define haciendo que las cinco constantes físicas universales tomen el valor 1 cuando se expresen ecuaciones y cálculos en dicho sistema. Así, por ejemplo, dado que los protones tienen una carga aproximadamente igual a una unidad natural  de carga pero su masa es muy inferior a la unidad natural de masa, podemos deducir que dos protones se repelerían ya que la fuerza electromagnética entre ellos (repulsiva) es mucho mayor que su fuerza gravitatoria.

Por supuesto, a partir de las unidades básicas de Planck, se pueden obtener unidades derivadas para calcular magnitudes menos directas como pueden ser la Energía de Planck, Fuerza de Planck, Potencia de Planck, Densidad de Planck, Velocidad angular de Planck, Presión de Planck, Intensiad eléctrica de Planck, Tensión eléctrica de Planck y, por consiguiente, la Resistencia eléctrica Planck.

Muchos físicos denominan a las unidades naturales de Planck las unidades de dios, ya que eliminan cualquier sombra antropocéntrica de nuestros sistemas ordinarios más comunes (como el sistema internacional de unidades, por ejemplo).

Escala de temperaturas

Volviendo a la Temperatura de Planck, como decíamos, es el límite superior de temperatura que puede alcanzarse. ¿Y cuál es la explicación si puede saberse? Pues veamos, recordando de nuevo que la temperatura es una representación del movimiento de los átomos, instantáneamente podemos hacernos una idea de cuál puede ser la causa del límite. ¡Exacto! La velocidad de la luz. Dado que nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz, si calentamos lo suficiente un material, llegará un momento en que sus átomos se moverán, como mucho, a dicha velocidad.

A la temperatura de 1010 K los electrones ya viajan casi a la velocidad de la luz, lo que implica que, según la teoría de la relatividad, aumentan su masa. Este aumento de masa hace que cada vez sea necesaria más energía para aumentar la temperatura del sistema. De esta forma la temperatura total puede seguir aumentando hasta los 1032 K que calculó Planck. A partir de ese punto ya no se puede aumentar más la temperatura pues la masa que alcanzarían los electrones sería suficiente para convertirlos en agujeros negros, donde nuestras leyes físicas se colapsan.

Vemos como nos encontramos con un límite, aunque realmente alto. Para hacernos una idea, la temperatura en el interior de nuestro Sol es de 15 x 106 K y la temperatura más alta alcanzada jamás en un laboratorio en la tierra es de 1014 K (en Fermilab). Para terminar os dejo un enlace (también en la imagen superior) a una aplicación flash en la que se muestra una escala de temperaturas desde el Cero Absoluto hasta la Temperatura de Planck.

Ahora, conociendo este límite, ya no me atrevo a quejarme de que el camarero me ha servido el café muy caliente.



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Resultado del Concurso de FITs

Buenos días queridos lectores,

Con un poco de retraso clausuramos el concurso de FITs que inauguramos con motivo del primer aniversario de Átomos y bits. Cómo recordaréis, os propusimos enviarnos vuestras FITs más ingeniosas. Aquella frase que más nos gustase se llevaría un fantástico Cubo de Rubik Sudoku.

Pues bien, de entre todas las frases recibidas, nuestro ganador es nuestro amigo Ski-mal, de Málaga, que ha participado con la frase (aunque es más bien un diálogo):

- Uf, aquí hace un frío polar.
- Sí, hace bastante frío.
- No, si lo que digo es que hace un frío que puede ser descrito en función del ángulo y la distancia al aire acondicionado.

¡Enhorabuena! Nos ha parecido una frase muy divertida y, por ello… a resolver sudokus a base de D A T A’ T’ D’…

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Ex-problemas con EA Download Manager y Adobe Air

— FOR THOSE WHO WANT TO HAVE THIS INFORMATION IN ENGLISH, PLEASE READ THE COMMENTS, WHERE YOU CAN FIND THE MAIN STEPS TO HAVE THE EADM WORKING IN ENGLISH. IF YOU THINK THIS INFORMATION IS USEFUL, PLEASE LEAVE US A COMMENT! :)

¡Buenos días, queridos lectores!

Hoy os traigo una experiencia personal para tratar de ayudar a quellos que tengan el mismo problema con el que me he encontrado.

Resulta que, después de adquirir un título de Electronic Arts vía online (concretamente el Battlefield Bad Company 2), me he encontado con el problema de que no conseguía ejecutar el programa que establece la conexión con los servidores de EA para permitirme la descarga online del propio juego, así como el hecho de jugar una vez que está instalado.

El mensaje que encontraba decía: “EA Download Manager ha intentado iniciar una aplicación externa, pero la ruta no es válida. Inténtalo de nuevo o reinstala EADM”.

Para aquellos que os encontréis el error en inglés, reza así: “EA Download Manager tried to launch an external application but the path was invalid. Please try again, or reinstall EADM”.

Pues bien, después de leer y releer foros y posts, donde la gente comentaba que a algunos se les había solucionado desinstalando, reinstalando, desinstalando manualmente, limpiando el registro, instalando una versión beta de Adobe Air, y mediante otras soluciones parecidas… a mi seguía sin funcionarme.

Mensaje de error del EA Download Manager

Mensaje de error del EA Download Manager

Resulta que Adobe Air es un complemento que permite a desarrolladores generar su propio código para que Air lo utilice, genere determinados archivos, y permita a los programas conectarse a Internet para, por ejemplo, descargar la lista de las mejores canciones de una emisora de radio, o de los últimos videojuegos lanzados por una compañía. Estuve echando un vistazo buscando algún programa que instalara Adobe Air implícitamente, por si mi instalación estaba corrupta, y encontré que el Adobe Media Player lo utiliza. Intenté instalarlo, y me dio un error de Adobe Air… ergo… sí, mi instalación estaba corrupta. Desinstalé Adobe Air, pero seguía teniendo el mismo error al intentar instalar el Media Player, con lo que pensé que ninguno de los métodos de desinstalación que había leído eran del todo limpios. Así que se me ocurrió coger un ordenador “virgen” en el que no había instalado ni el Adobe Air ni el EA Download Manager… y pensé en mi querido netbook Asus 1000HE. Así, en el netbook probé a instalar el Adobe Media player, y efectivamente, me instaló el Adobe Air, aunque eso sí, ni siquiera me lo notificó. Después, instalé el EA Download Manager, se instaló correctamente, y… ¡funcionó en el netbook! Estuve revisando la estructura de directorios que tenía en la carpeta del EADM, y vi que había una carpeta que no estaba en mi PC de sobremesa, la carpeta “EADownloadManager” dentro de la carpeta en que había instalado el programa (o sea, en paralelo a la carpeta “lang”, para aquellos que lo tengáis instalado). ¡La solución parecía estar cerca!

Volví al sobremesa, y para limpiar todo correctamente, restauré a un punto de restauración del día anterior. El registro estaba correcto, aunque seguían quedando algunas carpetas del Adobe Air y el EADM, que eliminé a mano sin mayor problema. A continuación, probé a instalar el Adobe Media Player como hice en el netbook… y se instaló perfectamente :) Eso sí, en el caso del PC de sobremesa, sí que me avisó de que iba a instalar Adobe Air y me pidió confirmación. Una vez instalado, instalé el EADM, y se instaló bien, PERO, no creó la carpeta “EADownloadManager” que os comentó (que sí que había creado en el netbook). Por tanto, copié dicha carpeta desde el netbook a mi PC de sobremesa, la descomprimí en su ruta (en mi caso es C:\Program Files (x86)\Electronic Arts\EADownloadManager). Y… ¡premio! ¡El EA Download Manager funciona correctamente en mi sobremesa! Le faltaba sólo carpeta, que guarda la información que necesita el Adobe Air sobre el EADM. Para que se vea más claro el tema de las rutas, os pego una captura con mis directorios:

Ruta donde situar la carpeta con información para Adobe Air

Ruta donde situar la carpeta con información para Adobe Air

Quería comentaros que en mi caso concreto, en el netbook he instalado el Adobe Air y el EADM en Windows XP, y en el sobremesa tengo Windows 7 de 64 bits. Y aún así ha funcionado perfectamente sin más que copiar la carpeta de uno al otro. Por tanto, pienso que el principal problema en el sobremesa es un tema de permisos de Windows 7 (a pesar de que en las pruebas iniciales probé a ejecutarlo todo con privilegios de administrador), por eso nos informa y nos pide confirmación para instalar el Adobe Air, y por eso no se instala correctamente el EADM (intuyo…). Además, me parece que la versión del Adobe Air que intenta instalarte el EADM por defecto durante el proceso de instalación, es una versión antigua, y no consigue actualizarla correctamente (de ahí que me diera errores con el Media Player). En resumen, los pasos que he seguido para que me funcione en el sobremesa han sido:
- Restaurar a un estado anterior a la instalación de EADM y Adobe Air, si es que ya los habéis intentado instalar.
- Limpiar a mano los restos que quedan en sus respectivas carpetas, después de la restauración.
- Instalación de Adobe Air a través de la descarga de Adobe Media Player:
http://www.adobe.com/products/mediaplayer/
- Instalación de EA Download Manager: http://ea-download-manager.software.informer.com/download/
- Copia de la carpeta que faltaba desde el netbook a el sobremesa.

Para aquellos que no tengáis otro ordenador cerca, y no podáis conseguir dicha carpeta, la hemos subido a Megaupload para vosotros. Creemos que os funcionará, ya que si ha funcionado pasando de un XP de netbook a un Windows 7 de 64 bits… no parece que esté muy relacionado con el ordenador en que se copia :)
El enlace es: http://www.megaupload.com/?d=9ZD350PA

Aquí está la prueba final de que el EA Download Manager funciona y no es solo un modo de ocupar bytes de nuestros discos duros:

EADM funcionando

EADM funcionando

En fin, queridos lectores, esperamos que esta solución ayude a muchos de vosotros, si ninguna otra os ha ayudado y estáis atascados como estaba yo. No dudéis en dejarnos vuestros comentarios con impresiones al respecto.

Please leave a comment if it worked for you! :)

¡Un saludo!

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