En esta fría mañana (por lo menos aquí en España) del último día del año, queremos simplemente desaros unas… ¡muy felices fiestas y un feliz y próspero año nuevo!
Esperamos que el próximo año venga con muchas sorpresas agradables para todos, y que podamos seguir compartiendo con vosotros posts interesantes que os guste leer. ¡Muchas gracias por seguirnos!
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Espero que estéis aprovechando bien el puente (los que lo tengáis, para los que no al menos hay un par de días libres) para recargar las pilas. Y, ya que sacáis el tema, hablemos de pilas, de combustible concretamente. Seguro que muchos de vosotros habréis escuchado hablar de las pilas de combustible, esas que van a cambiar determinados aspectos de nuestra vida. Hoy vamos a intentar ver cómo es su funcionamiento básico.
Una pila de combustible es un conjunto de células o celdas de combustible que sirven para transformar energía química en eléctrica. En este aspecto se parecen bastante a las baterías comunes aunque, a diferencia de éstas, están diseñadas para permitir el reabastecimiento continuo de los reactivos consumidos. Las baterías contienen dentro de sí mismas todos los elementos necesarios para producir electricidad. Pero estos elementos se agotan, por lo que, una vez ocurre esto, la batería deja de producir electricidad y debemos cambiarla por otra nueva. Las pilas de combustible, sin embargo, obtienen su combustible de forma externa, por lo que podrán funcionar continuamente siempre que se pueda garantizar el flujo de sus elementos químicos.
Célula de combustible
Pero… ¿y cómo genera electricidad una pila de combustible? Pues bien, hay varios tipos de células de combustible, según para el uso que esté ideada (transporte, industrial,…). Nosotros vamos a centrarnos en la llamada PEMFC (Proton Exchange Membrane Fuel Cell) o simplemente PEM, que se cree que será la utilizada definitivamente en los vehículos.
Como me gustaría que todos pudiésemos entender su funcionamiento voy a intentar explicar, aunque de forma muy superficial, determinados detalles que para otros pueden ser muy básicos y obvios. Espero no aburriros demasiado.
La idea básica consiste en descomponer átomos de Hidrógeno y Oxígeno en iones. Estos iones son átomos cargados eléctricamente (recordemos que todos los átomos, en principio, tienen carga eléctrica neutra), bien por haberles añadido electrones, o bien por habérselos quitado. Veámoslo un poco más en detalle.
Funcionamiento de una célula de combustible
En la imagen podemos ver un esquema básico de célula de combustible PEM. En ella, se inyecta Hidrógeno por la parte del ánodo (borne negativo de la pila), que se hace entrar en contacto con un catalizador (que es un material que favorece una determinada reacción química) provocando la división de los átomos de Hidrógeno. El Hidrógeno es un gas diatómico, es decir, que está formado por dos átomos del mismo elemento (H2). El resultado de la catálisis será dos iones de Hidrógeno (H+) y dos electrones (e-). Los electrones serán conducidos por el ánodo hacia un circuito externo, generando una corriente eléctrica (que puede, por ejemplo, hacer funcionar un motor), mientras que los iones de Hidrógeno llegarán al electrolito (la membrana de intercambio de protones, o PEM) que tan sólo permite el paso de partículas cargadas positivamente, atravesándolo.
En el otro extremo del electrolito ocurre algo similar con las moléculas de oxígeno. Éste se inyecta por la parte del cátodo (borne positivo de la pila) y, como también es un gas diatómico (O2), como resultado de la catálisis se obtienen dos átomos de Oxígeno con una fuerte carga negativa. Como el electrolito sólo pueden atravesarlo partículas cargadas positivamente, los átomos de oxígeno se acumulan en su borde. En él cada átomo de oxígeno se combinará con dos iones de Hidrógeno provenientes del ánodo y los electrones que vuelven del circuito externo, dando como resultado una molécula de agua (H2O).
Como vemos, a partir del Hidrógeno se obtiene una corriente eléctrica y, como residuo, simple vapor de agua. Esta reacción en una sola célula produce una tensión de 0,7 voltios. Para conseguir voltajes mayores lo que se hace es combinar muchas celdas obteniendo, así, una “pila” de células que será, en sí, la pila de combustible. Los tamaños actuales de celdas permiten obtener pilas de combustible del tamaño de una maleta que pueden hacer funcionar un coche.
Una de las desventajas de las pilas de combustible que utilizan hidrógeno es que, a pesar de ser éste el elemento más extendido del universo, no se puede recolectar libremente del entorno (o al menos aquí en la Tierra). Por ello debe ser generado, lo que resulta caro, y posteriormente almacenarse y distribuirse, que resulta difícil. El Hidrógeno no se almacena en estado gaseoso, sino líquido a muy alta presión, por lo que no podremos mantenerlo en un depósito tal y cómo lo hacemos con la gasolina.
También existen otros dispositivos, los llamados reformadores, que sirven para convertir hidrocarburos o alcohol en hidrógeno, que será usado por la pila de combustible. Con ellos se podría usar gas natural, metanol, propano… El metanol es un combustible líquido similar a la gasolina, por lo que podría almacenarse en un tanque. Sin embargo, estos reformadores producen mucho calor y otros gases además de hidrógeno (entre ellos CO2, aunque en menor medida que con la gasolina), que además no es del todo puro, con lo que la eficiencia disminuye considerablemente. Además, la inclusión de estos dispositivos incrementa los costes y necesidades de mantenimiento.
Una de las mayores ventajas del uso de pilas de combustible es su mayor eficiencia. En los motores de gasolina se pierde una grandísima parte de energía en forma de calor, estimándose su eficiencia en un 20%. Es decir, tan sólo un 20% de la energía contenida en la gasolina se convierte en trabajo mecánico. ¡No queráis traducirlo a dinero, sabiendo el precio de la gasolina! En los motores eléctricos (en su conjunto batería-motor), sin embargo, la eficiencia estimada es del 72%, y si consideramos además el proceso de generación de la energía eléctrica almacenada (la central eléctrica), es del 65% (estimaciones obtenidas de aquí). Esta última estimación también es válida para vehículos eléctricos con pilas de combustible.
Honda FCX Clarity
Vemos, pues, que las pilas de combustible nos proporcionan un método mejor, más limpio y eficiente para almacenar la energía del futuro. Y los motores eléctricos son mucho más silenciosos. ¿Os imagináis cómo estaría la Gran Vía de Madrid? Pues sí, llena de gente, como ahora, pero con menos ruido de tráfico y polución. Sin embargo, no penséis que ésta es una idea completamente nueva y novedosa, el proyecto Apolo que llevó al hombre a La Luna, ya utilizó pilas de combustible. Aunque actualmente no se comercializa en serie ningún coche con ellas, sí que hay un fabricante, Honda, que ofrece su modelo FCX Clarity en leasing (por 600$ al mes).
Si todavía os quedan ganas de saber más o no he aclarado vuestras dudas, os dejo un vídeo en el que lo explican muy muy bien, aunque, eso sí, en inglés. Pero tranquilos, las imágenes no necesitan traducción.
Aceleremos, pues, que el futuro nos aguarda… pero, eso sí, olvidémonos de la gasolina. !Hasta pronto!
Es probable que entre vosotros (dada la temática de nuestro blog) se encuentren lectores a los que les gustaría programar aplicaciones iOS para iPhone, iPod o iPad que tengan hecho el Jailbreak. Si es así, en este post os ofreceremos las ideas básicas para que sepáis al menos por dónde empezar, y qué podéis esperar encontraros.
Si decidís embarcaros en este complicado viaje, hay varias nociones que sería interesante que conozcáis antes de comenzar con el desarrollo de aplicaciones de este tipo. En primer lugar, es altamente recomendable tener algunas nociones básicas de los lenguajes C / Objective-C. Además, conviene tener un ordenador con MacOS (si bien no es imprescindible) con la versión del SDK (el kit de desarrollo) para la que queramos programar, y si queremos usarlo, necesitaremos tener Xcode instalado. Con estos elementos y algunos manuales, podemos empezar a intentar programar algo con sentido. El problema es precisamente que existen pocos repositorios de información donde vayamos a poder encontrar ayuda sobre el tema.
Para aquellos con menos conocimientos sobre el tema, Xcode es el programa proporcionado por Apple para desarrollar aplicaciones para iOS. Este software nos ofrece un entorno de programación “amigable”, muy gráfico, y con multitud de ayudas visuales que facilitan la edición del código. También incluye el Interface Builder (que hasta la versión 4 de Xcode era un programa aparte, pero ahora ambos elementos están integrados en una sola interfaz) que permite, gráficamente, diseñar el aspecto de nuestra aplicación mediante vistas, botones, sliders, menús de selección, textos, etc. El hecho de contar con Interface Builder nos ahorrara muchas horas de trabajo, más cuanto más vistosa sea nuestra interfaz de usuario. Si queremos desarrollar aplicaciones para AppStore, tendremos que usar Xcode y necesitaremos un Mac, o bien podremos instalar una máquina virtual de Mac en nuestro PC mediante herramientas como VMWare o utilizar otros métodos más peregrinos (como el hackintosh). Si tenéis un ordenador medianamente potente, la opción de la máquina virtual suele funcionar bien. El problema es que a menudo la máquina se queda congelada si no la usáis durante unos minutos (es decir, si cambiáis al sistema operativo anfitrión, Windows por ejemplo, al volver a la máquina virtual pasados unos minutos es probable que encontréis que no responde). Si esto ocurre, basta con reiniciar la máquina virtual, aunque perderéis todo el trabajo que no tengáis guardado.
Pantalla de Xcode
Si somos curiosos, es probable que nos preguntemos por qué surge la necesidad de utilizar otras técnicas diferentes para desarrollar aplicaciones para iOS con jailbreak. ¿Por qué no pueden ser todas aplicaciones normales como las que encontramos en AppStore? Pues bien, la respuesta se encuentra en la propia filosofía de Apple: para la compañía de la manzana, lo principal y más importante, el motivo vital de toda su obra, es la optimización de la experiencia de usuario. Esto quiere decir que no nos van a permitir programar aplicaciones de cualquier tipo, sino que “limitan” sus funcionalidades evitando ciertos comportamientos que pudieran hacer empeorar la experiencia de uso, o comprometer en cualquier aspecto la integridad de los datos, la privacidad del usuario, información delicada del terminal, etc. Bien, aclarado esto, ¿cómo decide Apple qué aplicaciones pueden ser aptas para el App Store y cuáles no? Comprobando qué API‘s y qué métodos utiliza: hay determinadas clases que son privadas y otras son públicas. E incluso dentro de las públicas, hay determinados métodos que son privados. Cuando Apple detecta que estamos utilizando alguno de éstos métodos, rechaza nuestra aplicación y no nos permite subirla a AppStore.
En este punto, si queremos distribuir nuestra aplicación tendremos que buscar mercados alternativos para ella, como puede ser Cydia. Ahora bien, ¿cómo podemos acceder a métodos y clases privados de Apple, si no los conocemos? Mediante una técnica que se conoce como “dump“. Esta idea consiste en volcar los frameworks que tenemos embebidos en nuestro SDK de forma que podamos entrar a ellos y navegar para estudiar sus clases, sus controladores, qué parámetros recogen y qué parámetros pasan, etc. Para profundizar en este tema, recomendamos que leáis el artículo Dump Public and Private iOS Frameworks de Conor Burgess. En él, se explica cómo utilizar un script que el propio Conor ha desarrollado, y que con ayuda de la herramienta class-dump nos permite tener accesible todos los frameworks del SDK. Además necesitaremos otros dos ficheros (substrate.h y libsubstrate.dylib) que el script utiliza para el parcheo de los frameworks. Una vez seguidos los pasos que el script de volcado requiere (simplemente un par de líneas de comandos), todos los archivos de cabeceras para el SDK habrán quedado volcados, parcheados y unidos. Es importante señalar que esto no interferirá en absoluto con el correcto funcionamiento de nuestro Xcode, aclaración imporante en el supuesto de que queramos desarrollar posteriormente otras aplicaciones válidas para AppStore, en cuyo caso no tendremos ningún problema.
De acuerdo, en este punto ya tenemos disponibles todos los métodos, incluidos aquellos que Apple no quiere que veamos. Ahora, el siguiente paso lógico será comenzar a desarrollar nuestra aplicación. Ésta evidentemente es la parte más complicada, no sólo porque tendremos que pelearnos con el código, sino porque para muchas de las cosas que querremos hacer, no podremos utilizar Xcode e Interface Builder de la manera clásica. En su lugar, necesitaremos otro “entorno de desarrollo”, más adaptado a aplicaciones para jailbreak: el conocido Theos y Logos. Una vez instalado Theos, ejecutaremos el NIC (New Instance Creator), que nos preguntará qué tipo de programa queremos comenzar a desarrollar: podremos elegir entre una aplicación, una librería, un grupo de preferencias, una herramienta o un tweak.
Pantalla de Theos
Después de seleccionar el tipo de programa, y tras asignarle un nombre, un autor, etc., obtendremos todas las plantillas necesarias creadas sobre las que podremos comenzar a programar. A modo de referencia y para que os sirva de ejemplo, programas como LockInfo, Activator, SBSettings, etc., son todos librerías dinámicas (dylib), en vez de aplicaciones como tal. Por su parte, Logos nos ayudará cuando compilemos nuestro desarrollo, al convertir la sintaxis simple de Theos en el complejo lenguaje de Mobile Substrate, del que hablaremos a continuación.
Para finalizar esta mini-guía, es imperativo comentar brevemente una de las características fundamentales en las aplicaciones para terminales con jailbreak: la inyección de código. Una vez que tenemos nuestros frameworks disponibles, nuestro Theos instalado, y creada nuestra plantilla sobre la que trabajar, necesitaremos de alguna forma (y sobre todo si estamos programando alguna librería dinámica o algún tweak) poder interferir en la ejecución normal del código de Apple en el dispositivo. Para ello, tendremos que conocer el funcionamiento de Mobile Substrate. Esta capa es un componente requerido por multitud de programas (como SBSettings, Winterboard, Five Icon Dock…) , y fue desarrollada por Saurik. Su forma de actuar es montar librerías cuando carga el Springboard, de forma que pueda inyectar su código en las aplicaciones que lo ejecutan. Esto es lo que se conoce como “hook“, o sea, situar anzuelos en el código en los que nosotros podremos insertar el nuestro propio para engancharlo. Por otra parte, Mobile Substrate nos protege de posibles cuelgues del terminal, poniéndolo en una especie de modo “a prueba de fallos” en caso de que haya algún error en el Springboard.
Resumiendo, como veis, el proceso para comenzar a desarrollar aplicaciones de este tipo requiere una cierta preparación, unas buenas dosis de paciencia y una visión general del proceso que estamos siguiendo. A pesar de que no hay mucha información (especialmente en castellano) al respecto, en el servidor de IRC irc.saurik.com, canal #theos, podréis recibir más ayuda especializada y concreta para cada aspecto en particular. Lo que aquí os presentamos son sólo unos primeros pasos, que esperamos os resulten útiles para saber dónde podéis buscar más información, y qué información podéis buscar.
Si alguno de vosotros se anima, y esta breve introducción le ayuda a desarrollar alguna aplicación, hacédnoslo saber. ¡Estaremos encantados de hablar de ella en Átomos y Bits!
Hoy quisiera hablaros de Eureka, y no me refiero a la mítica frase atribuida al matemático griego Arquímedes, del que ya hemos hablado en otra ocasión. En realidad me refiero a la serie de Syfy (personalmente prefería Sci-Fi) con el mismo nombre.
Antes de comenzar me gustaría aclarar que aunque la idea básica de la serie me parece curiosa y entretenida, la realidad es que, desde el punto de vista científico, los argumentos que en ella se dan no son más que una sarta de barbaridades y patadas a la ciencia que sólo podrían tener lugar en un universo paralelo ideado para guionistas perezosos que buscan soluciones fáciles. A su lado, la serie Fringe(que también me gusta bastante) parece ciencia empírica.
Eureka
A pesar de ello la veo, sí lo sé, no me juzguéis. Recordad que una serie científicamente incoherente no tiene por qué ser sinónimo de aburrida, aunque la verdad es que creo que darle un marco de realidad sólo podría mejorarla. Es el eterno debate, la ciencia-ficción por definición incluye cosas que no son reales (sino ficción) pero no debemos olvidarnos de la ciencia, señores. Sin un marco de referencia adecuado el contexto de la historia se pierde. En las series, por lo general y si nadie nos dice lo contrario, damos por hecho que la naturaleza es la misma que en nuestro universo y por lo tanto las leyes físicas son las mismas. Para justificar la parte de ficción se pueden utilizar varios métodos, incluyendo tomarse ciertas licencias que dejan colgando con pinzas algunos argumentos. Pero, como en todas las cosas, debe saberse dónde poner los límites. Desde mi punto de vista, tanto mejor será el argumento cuanto mejor se represente la realidad y más ingeniosa sea la “excusa” para explicar la ficción.
Pero bueno, no era en este punto dónde quería centrar el artículo que nos ocupa, que puede ser algo controvertido, centrémonos.
Recientemente he visto el capítulo 7 de la 3 temporada en el que una niña prodigio (como todos en Eureka) de 9 años, y para un trabajo del instituto, crea un segundo sol en el cielo sobre la ciudad (a unos 300 metros de altura, si no recuerdo mal). A lo largo del capítulo se dicen bastantes barbaridades relacionadas con este tema y otras que no lo están directamente. Voy a intentar ver algunas de ellas, aunque espero que eso no haga este artículo demasiado extenso.
Podría hablar de lo que ellos llaman “radiación variogénica” (¿mande?), o de la “hidratación por nanotecnología”, o de “esculpir nubes hidrogénicamente”, o incluso de que, a pesar de que tienen la más alta tecnología jamás concebida, incluyendo hologramas, tan sólo disponen de las simples y actuales (ya casi anticuadas hasta para nosotros) ecografías en 2D. Sin embargo, me voy a intentar centrar en el tema del sol, que ya sabéis que es un tema que me gusta bastante (ya hemos hablado de las estrellas en algún artículo anterior, hablando de la miniserie Impact).
En el capítulo se comenta que el nuevo sol tiene las propiedades de una estrella enana principal y no se sabe cuál es su fuente de energía. Mmm… A ver, a ver… Las estrellas enanas sí que existen, aunque el tema del tamaño es bastante relativo (tan tan pequeña nunca podría llegar a formarse), pero eso de “principal” imagino que hace referencia a que es una estrella perteneciente a la denominada “secuencia principal”, que es una región del diagrama de Hertzsprung-Russell. Éste es una catalogación de las estrellas en función de su magnitud absoluta y su temperatura superficial, y la secuencia principal representa la región de este diagrama en la que se encuentran la mayor parte de las estrellas. Esto también debería darnos bastantes más datos, pues las estrellas más pequeñas de la secuencia principal son las de tipo espectral M5, que tienen una masa de 0,12 veces la de nuestro sol y una temperatura de 3.200 K. Es decir, que para que fuese una de ellas debería tener un radio de 83.500 km, con lo que nos engulliría y abrasaría, claro. Pero bueno, también puede ser que ese “principal” se refiera a otra cosa que no se me haya ocurrido.
Diagrama de Hertzsprung-Russell
También se dice de la estrella que no se sabe cuál es su fuente de alimentación. En fin, una estrella no es como una tostadora que puedes enchufar a tu antojo. Una estrella no necesita fuente de alimentación pues, por definición, si ya es una estrella ya se han iniciado los procesos de fusión que generarán su energía. Otra cuestión aparte sería cómo se las ingenió la niña para conseguir que comenzase ese proceso. Pues también hay respuesta para ello, según la propia niña el proceso “es muy sencillo, tan sólo se necesita un generador gravitacional rodeado por plasma reactivo”, lo que quiera que eso signifique. Lo que sucedió para que se les fuera de las manos fue que hubo un error en el cálculo de la densidad del plasma… Ehhh…. (si alguno no lo habéis leído aún y queréis saber qué es eso del plasma, podéis leer un poco más acerca de ello en el artículo agregando estados a los estados agregados de la materia). Vaaale, vaaaale, ya sé que sólo es ficción, así que continuemos.
Tampoco puedo dejar de comentar lo poco exagerados que son los guionistas de la serie cuando en un momento determinado uno de los personajes utiliza un portátil para desbloquear una cerradura (típico), con una capacidad de procesamiento de, nada más y nada menos, que 20 zettahercios. A algunos puede que esto no les diga nada, así que analicémoslo brevemente. Nuestros ordenadores actuales tienen una capacidad de procesamiento de varios gigahercios, y aunque probablemente dentro de algunos años si releo esto me ría de mí mismo, creo que son bastante potentes (aunque en realidad la potencia siempre será relativa a lo que se quiere conseguir). Esos hercios (Hz) nos indican la capacidad de procesamiento de nuestros microprocesadores o, dicho de otra manera, la frecuencia de su reloj. Mi ordenador actual es de 3,5 Ghz, que son 3,5×109 o unos 3.500.000.000 ciclos por segundo. El portátil de nuestro protagonista dispone de 20 Zhz, es decir 20×1021, o lo que es lo mismo 20.000.000.000.000.000.000.000 Hz, apenas nada. No digo que no sea posible, sólo que quizás hayan exagerado un poquito.
Volviendo al tema de la estrella, más adelante vemos como “evoluciona a supergigante”. Según dicen esto provocará una explosión muy grande, “habrá una supernova, una explosión más grande que la de Hiroshima y Eureka se convertirá en un cráter muy grande”. Pues bien, es cierto que uno de los posibles finales de una estrella es una supernova, pero la comparativa de las explosiones quizá no sea la más adecuada.
La bomba atómica lanzada sobre Hiroshima, bautizada como Little Boy, tenía un potencia explosiva de unos 13 kilotones, es decir 5,5×1013 J. La bomba atómica más potente jamás detonada por el hombre, fue la denominada Bomba del Zar, con una potencia de unos 50 Megatones, o lo que es lo mismo, 2,1×1017 J, unas 4.000 veces más potente que Little Boy. La potencia de una supernova dependerá de cada caso, pero se puede hacer una estimación sobre los 1044 J, es decir, 1027 veces más potente que la Bomba del Zar, 1031 veces más potente que Little Boy. Eso es 10 quintillones de veces más potente que la de Hiroshima!!!
Como decía, creo que no han tenido muy en cuenta la escala, pero bueno, también es cierto que tan sólo comentan que sería una explosión mayor que la de Hiroshima, en ningún momento hablan de proporciones ni magnitudes. En realidad no importa el tamaño de la estrella, si realmente pudiera ser posible que se convirtiera en una supernova, no creo que Eureka se convirtiera en un cráter pues dudo mucho que se mantuviera en pie algún trozo de La Tierra sobre el que formar ese cráter.
Bomba del Zar
Cambiando un poco de tema, hablemos sobre cómo pretenden destruir la estrella: “si pudiéramos acercarnos y lanzar un módulo con una concentración de átomos de hierro al núcleo el sol implosionaría”. No se me ocurre ninguna explicación razonable para la relación entre la concentración de átomos de hierro y la destrucción de la estrella, y mucho menos por qué produciría una implosión, pero se me ocurre que no han tenido en cuenta las implicaciones que eso tendría. Una implosión real se consigue detonando explosivos en la superficie de un objeto de manera que la onda expansiva se mueva hacia adentro, comprimiéndolo. Pero esta compresión no es ilimitada, finalmente se alcanza un estado de alta densidad. La estrella no desaparecería, el problema seguiría allí, o aún peor, porque si todo esto fuera posible comprimir en exceso la estrella podría aumentar su densidad hasta formar una singularidad, un agujero negro.
Incluso teniendo en cuenta que toda la masa de la estrella pudiera desaparecer por la implosión, desintegrándose de alguna manera, su equivalente de energía debería distribuirse por la atmósfera en su lugar, por aquello de que la energía no se crea ni se destruye (Principio de conservación de la energía), lo que a su vez originaría graves problemas climáticos y medioambientales.
Y ya, por último, también me gustaría comentar otro pequeño detalle que me llamó la atención. En los minutos finales, estando a punto de convertirse en una supernova, la estrella emite tanto calor que las ruedas del coche en el que se desplazan el sheriff Carter y Zane Donovan se derriten y deben continuar el camino a pie. Bueno, lo primero es que en realidad las estrellas cuando se convierten en gigantes rojas se enfrían, no se calientan más, por lo que esto no sería posible. Y por otra parte, me resulta curioso que los neumáticos de un vehículo se derritiesen en dicha situación. Los neumáticos, al estar formados por distintos compuestos, no tienen un punto de fusión como tal, sino que se considera la temperatura a partir de la cual se vuelve maleable, que está en torno a los 160 o 170 ºC. Me cuesta pensar que se alcanzase dicha temperatura para que se derritieran los neumáticos del coche patrulla, sobre todo porque es lo único que parece estar afectado. Bueno, eso y que las superficies metálicas están calientes (¡pero es que eso ya ocurre en mi terraza durante el verano sin necesidad de un segundo sol!).
En fin, la verdad es que cada capítulo de la serie es un completo desafío a la realidad. Refiriéndonos a Eureka sí que podemos decir sin temor a equivocarnos: “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.