Átomos y Bits en redes sociales
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Por Sheldon, publicado el 25.12.09. Puede que muchos de vosotros conozcáis o hayáis escuchado hablar alguna vez de la entropía. Refiriéndonos al término físico, la entropía (proveniente del griego, que significa evolución o transformación) es una magnitud que mide cuanta energía de un sistema no puede utilizarse para realizar un trabajo. Dicho más coloquialmente y de forma más entendible, podemos decir que la entropía mide el grado de desorden de un sistema. A mayor desorden, mayor será la entropía.
Veamos esto con un ejemplo. Partimos de un compartimento estanco que dividiremos en dos mediante una superficie removible. En una de las partes de este compartimento introducimos, por ejemplo, Hidrógeno. En la otra parte introduciremos, por ejemplo, Oxígeno. Bien, en este punto podemos decir que nuestro sistema se encuentra en un estado ordenado (como les gustaba a nuestras madres que tuviéramos la habitación, ¿verdad?). En este estado, decimos que nuestro sistema tiene una entropía baja.
 Aumento de la entropía de un sistema
Pues bien, si ahora retiramos la superficie removible permitiendo que las partículas circulen libremente por todo el compartimento, una vez transcurrido un tiempo, nos encontraremos con que las partículas se encuentran ubicadas y mezcladas al azar (¿parece lógico verdad?). Dado que lo que ha ocurrido es que hemos perdido nuestro estado ordenado, aumentando el desorden, diremos que la entropía del sistema ha aumentado. Normalmente el estado al que se llega de forma natural es al de entropía más alta.
 Aumento de la entropía de un sistema
De esta forma se suele decir que el universo tiende siempre a maximizar la entropía. Y quizás sea por esto por lo que nos resulta lógico pensar, a priori, que el sistema tenderá a acabar con sus partículas mezcladas al azar, puesto que estamos acostumbrados a verlo de esta manera. En cualquier caso resultaría curioso que las partículas, de forma completamente aleatoria, acabasen ordenadas de nuevo en cada parte del compartimento (entropía baja).
Otro claro ejemplo, quizás más sencillo, que todos podemos comprender es el de la temperatura. Si juntamos dos materiales a distinta temperatura, se producirá un intercambio de calor hasta que se alcance el equilibrio térmico. Esto no es ni más ni menos que lo mismo que ya hemos visto. El orden inicial se modifica, generando el mayor desorden posible (equilibrio térmico) o maximizando la entropía.
 Equilibrio térmico
Bien, pues hasta aquí llega la clase de física de hoy. Lo que a continuación os quiero contar no es más que el fruto de una mente trastornada y delirante (bueno, tampoco hay que pasarse, ¿no?).
La mayoría de la gente suele estar de acuerdo en que el propósito de cada una de las personas (olvidándonos de los instintos de la especie y demás) es la felicidad. Una vez satisfechas todas nuestras necesidades básicas, lo que buscamos es ser felices. Y también sabemos que esto resulta, a veces, complicado ya que no dejan de ocurrirnos cosas que, en mayor o menor medida, afectan a nuestro bienestar.
Pues bien, desde hace un tiempo me gusta ver este sistema del bienestar desde el punto de vista de la física, más concretamente desde el punto de vista termodinámico, o, específicamente, desde la entropía.
De esta manera, he definido la entropía del bienestar como el grado de desorden de nuestra felicidad. Cuando somos bebés y no tenemos preocupaciones nos encontramos en un estado, más o menos, ordenado. Según van sucediendo cosas a lo largo de nuestra vida este estado va cambiando, el orden se torna en desorden y el desorden en caos. Esto no hay manera de evitarlo, la vida se complica. Pero, si bien no podemos evitar que la vida siga su curso, añadiendo nuevas variables y complicaciones a nuestra existencia (algunos dirán que es culpa de Murphy), sí que podemos, de manera activa, influir en nuestra propia entropía del bienestar. O al menos me gusta pensar que un poco.
Mucha gente, sin saberlo, ya lo hace. Hay gente que va de compras cuando está triste, otros comen helado (sí, sí, como en las películas!), otros consiguen sentirse mejor ayudando a otras personas… Las combinaciones son innumerables.
Yo personalmente, cuando tengo malos ratos en el día, muchas veces pienso: “no puede ser, debo disminuir mi entropía del bienestar” y me compro chocolate (típico, ¿no?) o hago algo que me aporte felicidad. Todo depende de lo que nos haya causado ese desorden.
Pero tened en cuenta que esto es sólo a nivel personal, a nivel microscópico en la escala del mundo. ¡Imaginaos lo que se podría hacer a gran escala!
La única diferencia con la magnitud física que hemos visto al comienzo de este artículo es que, en aquella, no es tan fácil influir.
Quizás no sea suficiente, quizás a algunos no les haga falta, quizás otros ya lo vean así, pero ahora que nos encontramos en tiempos de celebración, que nos juntamos en familia para devorar cochinillos, pavos, turrones y dulces… además de pensar en cómo nos vamos a quitar esos kilitos de más, deberíamos pensar en si nos los merecemos. Es hora de pensar en cómo ha ido el año, es hora de pensar si debemos disminuir nuestra entropía del bienestar.
Las pequeñas cosas pueden estropearnos el día y las pequeñas cosas pueden arreglárnoslo. A veces pienso que le doy demasiadas vueltas a las cosas… ¿o será un subidón de azúcar? No sé si este año me he ganado el turrón…
Por supuesto no puedo dejar pasar la oportunidad para desearos a todos unas Felices Fiestas, un próspero Año Nuevo y una bajísima Entropía del Bienestar!!
Por Leonard, publicado el 24.12.09. Feliz mañana pre-navideña, queridos lectores.
Hoy os traemos un post con más contenido de curiosidad que de ciencia, pero aún así da para comentar algunos aspectos relacionados con los rascacielos y la geometría.
Resulta que hace unos días encontré en Google Maps, de casualidad, una imagen que me llamó la atención. No le di mayor importancia, pero el otro día lo comenté con Sheldon, y me sugurió que lo posteara en Átomos y Bits, como curiosidad… y al final me he animado.
Seguramente muchos de vosotros conozcáis las famosas Torres Kio, en Madrid. Se trata de una pareja de torres situadas en la Plaza de Castilla, en el Paseo de la Castellana de Madrid. En realidad, el verdadero nombre de estas torres es “Torres Puerta de Europa“. El apodo de KIO procede de “Kuwait Investments Office”, la empresa promotora de la obra. Fueron inauguradas en 1996 (aunque empezaron a construirse en 1989), y son obra de los arquitectos Philip Johnson y John Burgee. Tienen una inclinación de 14,3º, una altura de 114,7 metros, y 26 plantas en su interior. Además, cada torre tiene un helipuerto en su planta superior.
 Torres Kio de Madrid
Os pego a continuación una serie de datos técnicos sobre estos, que he encontrado en http://urbanity.blogsome.com/
| Superficie construida |
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| Superficie Total |
87.808 m² |
| Plantas técnicas |
2.300 m² |
| Plantas oficinas |
54.000 m² |
| Sótanos |
33.808 m² |
| Estructura metálica |
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| Tipo acero |
A-42 y A-52 |
| Peso Total |
8.900 tm |
| Uniones tornillos |
200.000 ud |
| Estructura hormigón |
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| Cimentación |
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| Pantallas (H-175) |
17.500 m³ |
| Pilotes (H-200) |
13.950 m³ |
| Encepados, vigas y forjados de sótanos (H-250) |
16.800 m³ |
| Muros perimetrales y losas de torre (H-275) |
2.975 m³ |
| Torres |
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| Núcleos deslizantes (H-350) |
8.400 m³ |
| Forjados de planta (HL-200 Arlita) |
6.780 m³ |
| Acero armaduras |
4.200 tm |
| Acero postesado |
140 tm |
| Fachadas |
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| Muro cortina |
32.864 m² |
| Vidrio |
22.324 m² |
| Acero inoxidable |
10.540 m² |
| Otros datos |
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| Altura |
114,7 m |
| Inclinación |
14,3º |
| Desplazamiento coronación respecto a base |
30 m |
| Solapamiento coronación-base |
5 m |
Pues bien, ¡resulta que no son las únicas torres inclinadas que hay en Madrid! Al menos para Google Maps
 Torres Puente de Segovia
En la capital, exite otra pareja de torres, más bajas que las Kio, pero aún así cuentan con 19 plantas y 64 metros de altura cada una. Son las torres situadas entre el Puente de Segovia y el Paseo de Extremadura, y éstas son paralelas en vez de inclinadas. Ahora bien, si las buscamos en Google Maps (o Google Earth), veremos que parecen estar inclinadas y que dicha inclinación se asemeja bastante a la de las Torres Kio. Aunque, si lo vemos a través de Google Earth y activamos la capa de Edificios 3D, podremos observar la forma correcta de dichas torres. La ubicación de estas torres es 40°24’50.62″N 3°43’28.48″O
 Simulación 3D Torres Puente de Segovia paralelas
 Simulación 3D Torres Puente de Segovia paralelas - Vista superior
Haciendo unos simples cálculos trigonométricos (y aproximaciones, ya que se trata sólo de obtener un dato aproximado de la inclinación apreciada en las fotografías), podemos ver que, para una altura de 64 metros según los datos encontrados en la web, y para una distancia desde el borde de la base a la proyección del borde de la última planta (esto podemos observarlo en Google Earth con la herramienta Regla) de unos 15 metros aproximadamente, tenemos el siguiente esquema:
 Esquema del cálculo de la inclinación
 Aproximación del cálculo de la distancia base-proyección de cima.
Así, podemos calcular que el ángulo α, que será la inclinación aproximada de la torre, es el arctg(15/64) = 13,2º esto es, ¡¡1,1º menos que las Torres Kio!! O sea, que se parecen bastante a las mismas. Y lo curioso es que no se trata de un efecto de geometría, sino de la unión de dos fotografías satélite diferentes justo entre ambas torres, ya que no hay forma de que pudíeramos ver desde una posición superior a las torres las fachadas más alejadas del punto de observación simultáneamente. Si estuviéramos justo a la altura de 64 metros sobre el suelo, veríamos sólo las fachadas internas de las torres. Y a una distancia tendiendo a infinito, veríamos las torres paralelas. Pero no podríamos observar simultáneamente las dos fachadas externas de las mismas si no están inclinadas, porque cuanto más nos desplazáramos para poder ver la fachada externa de una de las torres, menos veríamos la de la otra. Podéis comprobarlo fácilmente con Google Earth, activando la visión de Edificios 3D, y jugando un poco con la cámara sobre las torres:
 Diferentes ángulos de visión
En fin, como véis, se pueden encontrar curiosidades en todo lo que nos rodea, basta estar atentos para encontrarlas… Y Google Maps es un buen lugar para localizar multitud de ellas cuando estemos aburridos.
Esperamos que este post os haya resultado interesante, ¡y que compartáis con nosotros cualquier curiosidad que encontréis por ahí!
Desde Átomos y Bits, os deseamos una Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo y en general felices fiestas a todos, seáis de la religión que seáis, y sigáis el calendario que sigáis
Volveremos en 2010 con más temas, cosas absurdas, cosas curiosas, cacharritos, formulitas, y demás asuntos derivados, cómo no, del Big Bang.
¡¡¡Hasta el año que viene!!!
Por Sheldon, publicado el 04.12.09. Seguro que casi todos vosotros, si no todos, habéis oído hablar alguna vez de Android. ¿Todos no? Pues para los que no lo sepan, Android es un Sistema Operativo basado en Linux para plataformas móviles (aunque también hay algún ordenador que ya funciona con él). En Átomos y Bits disponemos desde hace unos meses de dos de estos pequeños entrañables androides (Tanto Leonard como yo tenemos unas HTC Magic) y, la verdad, es que es un mundo nuevo.
 HTC Magic
Está en auge últimamente debido a su gran versatilidad y a su uso por grandes terminales de grandes marcas. Una de las características más importantes de Android (para mí la que marca la gran diferencia) es que es Open Source. Por lo tanto hay una gran comunidad de gente (cada día más) que estudia, conoce y mejora el código. En principio el código base no se debe modificar si no queremos perder la garantía de nuestros terminales, ya que nuestros Sistemas Operativos (o ROM, o firmware como también se les conoce) son una versión del SO original modificado por Google y distribuido por Vodafone. Por ello la forma en que podemos modificar nuestros androides es mediante el sinfín de aplicaciones, gratuitas y de pago, que podemos encontrar en el Android Market.
Sin embargo no es la única, también existen versiones alternativas de Android (comúnmente conocidas como ROMs cocinadas; los grandes Chefs no sólo abundan en la cocina tradicional) creadas por gente de forma libre y gratuita. Casi podríamos hablar de estas “versiones” como de “distribuciones” en su equivalente Linuxero. Para poder cambiar nuestra ROM deberemos disponer de algunos conocimientos un poco más avanzados sobre Android, y, aunque no es muy difícil, no es recomendable para neófitos. Hoy no hablaremos de ello, lo dejaremos para más adelante.
Android, al igual que los Sistemas Operativos que conocemos para ordenador, también tiene distintas versiones (actualizaciones) ya que va evolucionando con el tiempo. Cuando nos compramos nuestra Magic la versión que utilizaba Android era la 1.5 (conocida como CupCake). Actualmente se ha actualizado a la versión 1.6 (o Donut) y estamos a la espera de una próxima actualización a la versión 2.0 (Éclair), que incorporará cambios significativos. Es curioso como todas las versiones de Android tienen nombre de pasteles. Un Sistema Operativo muy dulce.
Después de esta enorme introducción que no aporta nada a quienes ya conocen este tema (aunque espero que sirva como un punto de inicio para los más novatillos) vamos al punto central de este artículo. Y es que a la espera de la distribución de Android 2.0, ya se ha liberado su SDK (Software Development Kit). Esto es útil para aquellos desarrolladores que estén próximos a sacar al mercado software para Android, o para aquellos que quieran compatibilizar su software actual con las próximas versiones. Pero también es útil para aquellos que, sin ser desarrolladores de software, nos gustaría trastear con esta última versión. Podemos instalar en nuestros ordenadores el SDK de Android 2.0 y utilizar el simulador que trae para evaluarlo o probar software. Vamos a ver cómo podríamos hacer esto.
Lo primero que debemos hacer es descargarnos el instalador del SDK. Esto lo haremos desde la web http://developer.android.com/sdk/index.html. En nuestro caso descargamos la versión de Windows y lo descomprimimos. Es importante tener en cuenta que para la ejecución del simulador, y de la misma instalación del SDK, necesitaremos tener instalada la máquina virtual de java (descargar aquí)
Podemos ejecutar directamente el instalador SDK Setup.exe o, desde línea de comandos, ejecutar “android.bat update sdk“. Con esta última opción se actualizará directamente el contenido del SDK.
 Error al intentar ejecutar la instalación por comandos sin disponer de máquina virtual de java.
Nosotros vamos a ejecutar directamente el instalador. Lo primero que encontraremos, posiblemente, es que no conecta con el repositorio de android. Esto lo solucionaremos, como nos dice el propio mensaje, modificando la configuración del instalador para que la descarga se realice a través de HTTP.
 Error al intentar actualizar por HTTPS
Para ello cerramos la ventana actual, nos aparece otra ventana (de instalación de paquetes) que también cancelamos, y, en la pantalla principal, nos vamos a Settings para seleccionar Force https://… Sources to be fetched using http://…
 Ventana principal del instalador del SDK de Android
Ahora ya actualiza los repositorios y, si nos vamos al apartado Installed Packages veremos la lista de paquetes instalados.
 Lista de paquetes instalados
En esta última versión del SDK no es necesario descargarse todo los contenidos (las versiones anteriores eran completas y ocupaban unos 200 Mb) sino que con este pequeño instalador podemos escoger qué contenido descargar. Si pulsamos sobre el botón Update All nos mostrará aquellos paquetes que podremos descargar.
 Lista de paquetes disponibles para instalar
En nuestro caso nos centraremos únicamente en la versión de Android 2.0, por lo que deseleccionaremos el resto y pulsaremos en Install Accepted.
Cuando se haya terminado de instalar el paquete cerramos la ventana y, de nuevo en la pantalla principal del instalador del SDK, nos iremos al apartado Virtual Devices. En este apartado definiremos las máquinas virtuales de Android que vamos a crear. Cada una de ellas será como un “móvil” independiente. Para crear una nueva pulsamos New, y se nos abrirá una ventana donde definiremos sus parámetros. Nosotros le hemos puesto el descriptivo nombre de Android-2.0 y hemos seleccionado como Target la única opción disponible para nostros: Android 2.0 – API Level 5. En este desplegable aparecerían el resto de SDKs si hubiésemos instalado sus paquetes (Android 1.6 o 1.5). También crearemos una tarjeta SD virtual de 256 Mb, aunque podría ser de cualquier otro tamaño. En nuestro caso no tocaremos la configuración del Skin, ya que el que viene por defecto (HVGA) es el propio de la Magic. Si quisiéramos emular al Motorola Droid, por ejemplo, escogeríamos WVGA854, y si quisiéramos otro terminal deberíamos probar otras configuraciones.
En el apartado Hardware podemos incluir el soporte para distintos dispositivos, como pueden ser el acelerómetro, el GPS, la Cámara o la Pantalla táctil. En este caso, dado que no disponemos de ninguno de estos dispositivos, dejaremos la opción por defecto (Abstracted LCD Density). Cuando hayamos terminado, pulsamos sobre Create AVD y ya habremos creado nuestro “móvil” Android virtual.
 Opciones para crear un Dispositivo Virtual
Volviendo a la pantalla inicial del SDK, en la misma sección Virtual Devices podemos escoger cada una de las máquinas virtuales que hemos creado y arrancarlas pulsando el botón Start y, en la siguiente ventana, Launch. La primera vez que las arrancamos tardarán algunos minutos en iniciarse, pero al poco tiempo veremos las conocidas letras de Android y, por fin, el escritorio.
 Simulador de Android
Ya tenemos nuestro Android 2.0 para que enredemos con él todo lo que queramos. Podemos observar que en el simulador disponemos de botones que no tenemos en la HTC Magic, pero esto es, obviamente, porque el simulador puede simular a cualquier otro dispositivo con Android (el HTC Dream, por ejemplo, que sí tiene teclado físico).
Hoy ya no veremos nada más pues al final ha salido un artículo demasiado extenso con tantas capturas de pantalla (claro, como nos gusta tanto el botón Impr Pant!!), pero a este “móvil” virtual se le puede probar cualquier aplicación (nuestra propia, o no) y ver su compatibilidad con Android 2.0.
Una última cosa, no relacionada con el SDK de Android, pero sí con la última versión de Android es que como se liberó hace tiempo parte del código, hay ya algunas ROMs cocinadas (como por ejemplo la famosísima Cyanogen) que ya incorporan Android 2.0, o al menos en parte, ya que aún queda tiempo (no mucho, esperemos) para su liberación oficial.
Y bueno, mientras esperamos la dichosa y esperadísima actualización (que por fin tendrá soporte completo para Bluetooth, e incorporará soporte para Multitouch y, y, y…), podremos entretenernos pensando que tenemos la última versión de Android, aunque sólo sea en el ordenador.
 Átomos y bits en Android 2.0
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