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Aerodudas

Buenas de nuevo. Hoy me gustaría hablaros un poco acerca de aviación, uno de mis temas favoritos. Sí, ya sé que de momento no he escrito mucho sobre el tema, aunque algo sí que ha caído, pero tranquilos, que todo se andará. Quizá hubiese estado bien comenzar hablando de cosas más básicas, o más genéricas, pero más adelante habrá tiempo para ello. Hoy quisiera plantear este artículo a modo de preguntas y respuestas, aprovechando que me las ha formulado un amigo. Como más tarde o más temprano me gustaría escribir sobre este tema, creo que no es mala idea ponerlo en común por si alguien más tiene las mismas dudas.

Puede que no esté muy completo, pero por supuesto, ya sabéis que si tenéis alguna duda y os corroe la curiosidad siempre podéis dejarnos un comentario con vuestra pregunta o enviarnos un correo electrónico. Las preguntas a las que intentaremos dar respuestas son las siguientes:

1. ¿Los aviones despegan y aterrizan siempre contra el viento?

2. ¿Cuánto tiempo debe pasar como mínimo entre despegue y despegue?

3. ¿Son los aviones de hélices más seguros que los de turbinas? Se comenta que pueden planear en caso de que se queden sin motor.

4. ¿Por qué los aviones giran, cuando van a aterrizar, en ángulos de 90 grados en el aire?

5. ¿Qué significa el número que encabeza cada pista?

6. ¿Cómo frena un avión en pista? ¿Invirtiendo el motor, o con las pastillas de freno? ¿Si invierte el motor, por qué no van marcha atrás?

7. ¿Por qué los aviones no van marcha atrás? ¿Tiene que ser un coche el que empuje el avión hacia atrás. ¿Por qué?

Comencemos.

¿Los aviones despegan y aterrizan siempre contra el viento?

Sí, los aviones siempre siempre deberán despegar y aterrizar contra el viento. ¿Por qué? Pues porque un avión se sustenta por su velocidad relativa con el viento, digamos que se “apoyan” en el aire a gran velocidad. Por eso los pilotos no suelen controlar principalmente su velocidad en relación al suelo (la denominada “Ground Speed”, que también se utiliza, pero para otras cosas), sino que deben controlar su “Velocidad Indicada (IAS o Indicated Air Speed). Si el viento viene de cara eso significa que estando en reposo ya se dispone de una “velocidad inicial relativa”. En el caso contrario (viento a favor), se tendría que compensar la velocidad a favor para poder sustentarse, con lo que necesitaría más espacio y potencia para despegar.

A la hora de aterrizar es igual. Si se tiene viento en cola, como se le denomina en el mundillo aeronáutico, al disminuir la velocidad, y dado que los aviones aterrizan casi a la velocidad mínima que pueden mantener, o bien es necesario aterrizar a mayor velocidad en relación al suelo, o bien se corre el riesgo de quedarse sin sustentación (entrar en pérdida y estrellarse). Aterrizar a mayor velocidad dificulta mucho esa tarea, las mejores aproximaciones se hacen más lentamente, el toque con el suelo a mayor velocidad es más peligroso y, por supuesto, se necesita más espacio para detener el avión.

Obviamente no es una imposibilidad, una Cessna ligerita puede aterrizar con el viento en cola en una pista muy larga a gran velocidad, pero siempre será mucho más difícil y peligroso que hacerlo con viento en cara. Por esta razón existen las configuraciones de las pistas (Configuración Norte, configuración Sur…). Según de donde sople el viento se escoge una cabecera de pista o la otra (la del otro lado, 180º de diferencia) y se siguen unos procedimientos y unas cartas distintas, ya que el terreno no es el mismo.

¿Cuánto tiempo debe pasar como mínimo entre despegue y despegue?

Pues podemos decir, grosso modo, que 2 minutos, aunque eso sería únicamente para los aviones tipo “heavy” (“pesado”), es decir, reactores grandes (un A320, por ejemplo, entra en este grupo) que dejan tras de sí una gran estela turbulenta. Estos son los aviones comerciales en los que estamos acostumbrados a volar. Cabe destacar que la coletilla “heavy” no se adopta directamente por el peso del avión, sino por la estela turbulenta que deja tras de sí, que sí que puede estar influenciada por el peso del avión.

Es la separación tanto para las salidas como para las llegadas. Esto es algo genérico, pues luego se debe modificar ligeramente en cada caso, pues no es lo mismo una salida de un avión HEAVY seguido de un avión medio, que una de uno HEAVY seguido de uno ligero (¡imaginaos una Cessna después de un Airbus 380!). En algunos casos la separación es por distancia sin límite de tiempos (en las llegadas).

En principio, la norma dictaría que la separación debería ser de:

SALIDAS:

  • LIGERO o MEDIO detrás de PESADO => 2 minutos.
  • LIGERO detrás de MEDIO => 2 minutos.

LLEGADAS: 3 nm sin límite de tiempo, excepto en los siguientes casos:

  • PESADO detrás de PESADO => 4 nm sin límite de tiempo.
  • MEDIO detrás de PESADO => 5 nm o 2 minutos.
  • LIGERO detrás de MEDIO => 5 nm o 3 minutos.
  • LIGERO detrás de PESADO => 6 nm o 3 minutos.

¿Son los aviones de hélices más seguros que los de turbinas? Se comenta que pueden planear en caso de que se queden sin motor.

En principio no. Todos los aviones son diseñados aerodinámicamente para poder planear en caso de pérdida de motor. Ambos tipos de motores, en caso de fallo de motor pueden “liberarse” de manera que giren libres sin el peso de la maquinaria.

En los de hélice de paso variable se pone la hélice “en bandera” para que entorpezca lo menos posible el paso del aire y genere la menor resistencia posible. En los reactores el motor queda “libre” de los mecanismos a los que va anclado para lo mismo, generar la menor resistencia posible.

No estoy seguro de si es exactamente igual que en el caso de los helicópteros. Estos, si se para el motor, entran en lo que se llama “autorotación” que hace girar las hélices libremente mientras el helicóptero va cayendo. En este caso, es el paso del aire por las hélices el que provoca la rotación de estas. De esta manera se consigue algo de sustentación (algo parecido a un autogiro) que puede dar una oportunidad al piloto de hacer un aterrizaje de emergencia más o menos controlado.

Lo que sí que me parece lógico es que los aviones de hélice son normalmente más ligeros que los de turbina, por lo que los de turbina necesitan mayor velocidad para sustentarse. Es por ello que planear en estos últimos puede ser o algo más complicado, o con un recorrido menor.

¿Por qué los aviones giran, cuando van a aterrizar, en ángulos de 90 grados en al aire?

Aunque supongo que se refiere al giro del tramo de base a final, voy a explicar también el caso de aterrizajes con viento cruzado.

a. Los aviones en vuelo visual (VFR) deben aterrizar incorporándose a un “circuito de tránsito aéreo”. Éste es un enorme “rectángulo” (virtual, claro) situado encima del aeropuerto y con uno de sus ejes mayores cruzando longitudinalmente la pista. Para despegar también utilizan este circuito.

El giro de 90º grados al que hace referencia la pregunta debe ser el giro de Base a viento en cara. En realidad al aterrizar el giro se denominaría de Base a Final, pues se llama así al tramo de viento en cara que acaba en la cabecera de la pista.

Los aviones en vuelo instrumental (IFR) no realizan circuitos de tránsito aéreo, aunque sí que siguen patrones preestablecidos en las cartas de vuelo. Éstos no tienen por qué realizar ningún giro de 90º antes de aterrizar. Los vuelos comerciales que solemos realizar son de este tipo.

b. Muchas veces, cuando hay mucho viento cruzado los aviones se dirigen “girados” hasta llegar a la cabecera de la pista. Viento cruzado es cuando el viento no viene de cara en paralelo a la pista en la que se va a aterrizar. Si el viento es muy perpendicular a la pista se realiza un aterrizaje con viento cruzado, que son los más peligrosos, sobre todo si el viento es muy fuerte.

Si un avión aterrizase de igual forma que sin viento cruzado no podría aterrizar en la pista, pues el viento cruzado lo desplazaría lateralmente. Para evitar esto, se gira el avión haciendo que su morro se enfrente al viento para compensar esa deriva. Este giro se hace sobre el eje de “guiñada” (eje Z, utilizando el timón de dirección, que es accionado por los pedales) a la vez que el avión “vira” sobre su eje longitudinal (utilizando los alerones) para evitar que el avión termine cambiando su trayectoria hacia el viento. En el último momento, antes de tocar tierra, los pilotos deshacen estos ajustes y vuelven a alinear el avión con la pista para realizar la toma final. En youtube hay algunos videos muy impresionantes (otro mas) de este tipo de aterrizajes. Cuando el viento es muy cruzado y muy fuerte los aviones van muy muy girados con respecto a la pista.

Esquema de aterrizaje con viento cruzado

¿Qué significa el número que encabeza cada pista?

El número que encabeza la pista determina su “cabecera” y sale de los dos primeros dígitos de su dirección magnética. Es decir, la pista 36 de Barajas se llama así porque está alineada con los 360 grados magnéticos, o lo que es lo mismo, si te pones en la pista encima del número 36 y miras al otro extremo de la pista estarás mirando al Norte. En el otro lado de la pista, los números son distintos, obviamente, con una diferencia de 180º, es decir, otra vez en la pista 36 de Barajas, la otra cabecera (utilizada en otras configuraciones según los vientos como ya vimos anteriormente) estará marcada como 18, es decir, 180 grados.

Cuando se tienen dos pistas paralelas en el mismo aeropuerto se utilizan las letras “L” o “R” para indicar la pista izquierda (Left) o derecha (Right). Por ello se puede ver como Barajas tiene las pistas 36L y 36R. ¡Ah! Y en los casos en que se tienen 3 pistas, que ya es más raro, la pista central se denomina con la letra “C”, lógico, ¿no?

Cabecera de la pista 36R de Madrid-Barajas

¿Cómo frena un avión en pista? ¿Invirtiendo el motor, o con las pastillas de freno? ¿Si invierte el motor, por qué no van marcha atrás?

Los aviones comerciales frenan utilizando una combinación de dispositivos, disponen de varios mecanismos para el frenado del avión. Los aviones más ligeros sólo tienen algunos de estos dispositivos, los más simples, que suelen ser únicamente frenos en las ruedas y aerofrenos.

Los comerciales tienen aerofrenos, también conocidos como Spoilers , que son esos “aleroncitos” que se ven levantados en las alas cuando el avión está aterrizando. Esto dificulta el paso del aire sobre el ala y genera mayor resistencia al avance).

Spoilers

También disponen de frenos en las ruedas que pueden ser accionados manualmente, aunque se usan poco, sólo al final para maniobrar al salir de pista, aparcar o en caso de emergencia.

Disponen, a su vez, de autobrakes, que son los frenos automáticos de las ruedas. Mediante ellos un ordenador del avión decide cómo realizar la fuerza de frenado según una configuración que el piloto le indica con anterioridad.

AutoBrake de un 737

Por último, también utilizan las “reversas”. No todos los aviones disponen de ellas, pero sí los más grandes. Y es un mecanismo más o menos complicado de implementar según el modelo de avión, pero tan simple en su funcionamiento básico como tapar la salida trasera del reactor para que el aire que estos empujan rebote y salga de nuevo hacia adelante generando un empuje hacia atrás que frenará el avión.

Distintos tipos de reversas

Normalmente se utiliza la combinación de todos ellos de manera coordinada. Las “pastillas de freno” serían los que se utilizarían en último lugar, de poder escoger, ya que actúan directamente sobre la rueda, que es un punto crítico en el aterrizaje cuando aún se va a gran velocidad. Frenar muy fuerte podría reventar el neumático, bloquear la rueda, romper alguna parte del tren y afectar a la hidráulica… que podría tener graves consecuencias.

Por lo tanto, si disponen de reversas ¿Por qué no van marcha atrás? Ahora lo vemos

¿Por qué los aviones no van marcha atrás? ¿Tiene que ser un coche el que empuje el avión hacia atrás. ¿Por qué?

Los aviones no tienen marcha atrás. Tampoco tienen motor para las ruedas, sino que se mueven únicamente debido al empuje aerodinámico (hélices, reactores) de modo que para poder ir marcha atrás tendrían que invertir el giro y/o el paso de las hélices (Sólo en el caso de los de hélices, claro). Creo que hay modelos que sí pueden hacerlo (aviones muy ligeros) pero esto es añadir mayor complejidad a los motores y, desde luego para los reactores es inviable.

Los reactores pueden poner las reversas para moverse marcha atrás, pero la potencia necesaria para ello es enorme. Para hacer el rodaje no creo que superen el 5% de su potencia total, sin embargo para moverse marcha atrás, deberían superar con mucho dicho porcentaje, a fin de cuentas es el empuje “rebotado” en la parte trasera del reactor, lo cual es muy poco eficiente. Por esta parte, esto sería muy muy costoso.

Por otra parte, además, los aviones no pueden aumentar la potencia de cualquier manera en cualquier sitio. Los procedimientos de arranque de los motores deben estar supervisados y aprobados por los ATC (Air Traffic Controller, es decir, los Controladores de Tránsito Aéreo), para que veáis que no es poca cosa. La fuerza desprendida por los reactores es muy grande, (una vez arrancados se ponen los motores al ralentí y ya no son peligrosos) y por ello se debe hacer despejando toda la zona y sin objetos cercanos. Por ello el arranque de los motores se realiza una vez que el avión ha sido separado del finger (Ese pasillo con forma de acordeón por donde realizamos el embarque).

Todo esto mismo es aplicable en caso de querer utilizar la reversa para dar marcha atrás o realizar el retroceso (o “pushback”). No es posible porque es muy peligroso. Creo que en Europa está prohibido para evitar la ingestión de objetos por los motores y porque, además, las reversas generan mucho mucho mucho ruido. Y no sólo eso, sino que, como decía antes, además, el avión cuando necesita dar marcha atrás aún no ha encendido los motores (no los de las alas, al menos) por lo que tampoco podría utilizar las reversas. Es mucho más simple, eficiente y seguro utilizar un pequeño remolque para ello.

Vehículo realizando Pushback

Y hasta aquí por hoy. Esperamos que os haya resuelto alguna duda y os haya resultado interesante. Esperamos volver pronto con más entregas aeronáuticas.

Maniobrando en el espacio

El otro día, cenando con un amigo y a consecuencia de mi última entrega, hablamos acerca de trayectorias en el espacio. Surgió la duda de si el misil podría maniobrar y realizar giros mediante una tobera situada en el centro de gravedad pero perpendicular a la tobera principal de salida.

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Fuerzas perpendiculares aplicadas a un misil con 2 toberas

Los argumentos a favor eran que esa nueva tobera imprimiría una nueva aceleración normal al movimiento convirtiéndolo en movimiento curvilíneo.

Recordando lo que nos enseñaron de pequeños, compruebo la definición de aceleración normal y encuentro lo siguiente:

La aceleración normal es un vector cuyo módulo es igual al cociente entre el cuadrado de la velocidad instantánea y el radio de curvatura, cuya dirección es normal a la trayectoria y sentido hacia el centro de curvatura. Es debida al cambio de dirección y recibe el nombre de aceleración centrípeta. Es decir:

an = |an| = v ²/R

donde R es el radio de curvatura de la trayectoria.

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Aceleraciones de un misil en movimiento circular

Hasta aquí podríamos pensar que sí es posible, cuando deseemos que el cuerpo deje de girar tan sólo deberíamos eliminar dicha aceleración normal y el cuerpo volvería a desplazarse de forma rectilínea.

Sin embargo, mucho me temo que esto no es posible. Y la causa de esto es que hemos obviado un pequeño detalle. La aceleración normal de la que hablamos no sólo es una aceleración  orientada perpendicularmente a la aceleración tangencial de nuestro movimiento rectilíneo, sino que además debe estar orientada a un punto fijo (O). Pensad que si el punto al que está orientada no converge en un punto fijo, (es decir, nuestro punto es el infinito) nos estaremos desplazando igualmente sobre una trayectoria rectilínea, con lo que:

an = |an| = v ²/∞ = 0

Esto no significa que la aceleración perpendicular sea nula, sino que no describirá una trayectoria circular y deberemos tratar la aceleración resultante como lineal. Y es que al hablar de aceleración no hemos tenido en cuenta la Fuerza que la origina. La aceleración no nos dice como es la fuerza o fuerzas aplicadas, sino que tan sólo nos da el resultado. Esta fuerza es la que debe estar orientada hacia ese punto fijo del que hablamos (O) para que nuestra trayectoria se curve. En caso contrario, tan sólo estaremos aplicando una fuerza en otra dirección y deberemos calcular la trayectoria resultante mediante Composición de Fuerzas. Eso sí, la resultante de dos fuerzas lineales constantes sigue siendo una fuerza lineal, con lo que nuestro movimiento resultante seguiría siendo rectilíneo. Ejemplos de movimientos curvilíneos son por ejemplo una honda (de las de tirar piedras, la moto no cuenta), una palanca (de las de Arquímedes) o incluso la órbita de nuestro planeta alrededor de Sol.

En todos esos casos hay una fuerza centrada en un punto fijo, bien sea mediante una cuerda que nos une a él, la propia palanca o la fuerza de la gravedad. La distancia entre ese punto fijo y nuestro objeto en movimiento será la que establezca el radio de curvatura, y, por lo tanto nuestra aceleración normal en función de la velocidad tangencial.

Para ilustrar un poco lo que hemos hablado acerca de la Composición de Fuerzas, os dejo un enlace a un curioso juego (pinchad en la imagen). Éste consiste en cruzar un río con una pequeña barca. Nuestra barca tan sólo puede moverse de forma longitudinal y debe enfrentarse a una corriente en el sentido de circulación del río. Podemos variar los valores de nuestra velocidad y la de la corriente, así como el ángulo de dirección de proa. Comprobaremos como nuestra barca no se mueve necesariamente hacia donde apunta su proa, sino que dependerá de la resultante de fuerzas. Se nos muestran gráficamente sus componentes para una mayor claridad.

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Por eso, insisto en que nuestro misil no giraría, aunque sí cambiaría su trayectoria (lineal). Su trayectoria final dependería de la suma de fuerzas resultante. Pero ¡ojo! Dado que estamos hablando de fuerzas aplicadas sobre el Centro de Gravedad (CG) nuestro misil se mantendría orientado en la misma dirección.

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Diferentes trayectorias en función de las fuerzas aplicadas

Cualquier fuerza ejercida fuera del Centro de Gravedad daría como resultado una fuerza de rotación de nuestro misil alrededor de su propio Centro de Gravedad (lo que se denomina par o momento de fuerza).

En mi artículo anterior decía que hay misiles que permiten modificar su trayectoria (en La Tierra), pero que estos tampoco serían válidos dadas las características particulares del movimiento en el vacío. Esto es debido a lo que acabamos de explicar, y es que modificando el ángulo de salida de la tobera trasera estaríamos aplicando una fuerza fuera del Centro de Gravedad del misil, consiguiendo, tan sólo, que el misil girase sobre sí mismo.

La única posibilidad mediante la cual podría resultar este método es utilizando una tobera dirigible que nos permitiera dirigir la fuerza de manera que la aceleración generada (de la misma dirección pero de sentido contrario) estuviese focalizada sobre un punto fijo que nos permitiera girar.

Si alguno de vosotros sois aficionados a simuladores espaciales (simuladores ¿eh? No nos valen los típicos juegos arcade) probablemente lo habréis comprobado.

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Instrumentación de atraque del simulador Orbiter

En concreto yo soy aficionado a un simulador llamado Orbiter, en el que para atracar nuestro transbordador espacial a la Estación Espacial Internacional (ISS) es necesario hacer uso de estas maniobras.

Os dejo un enlace a una enciclopedia interactiva de física básica, y también os dejo el siguiente enlace en el que encontraréis una breve explicación (en inglés) del comportamiento de los cuerpos en el vacío y un pequeño applet con el que podréis practicar pilotando una nave de una única tobera en su parte trasera. Deberéis maniobrar la pequeña nave (dándole vectores con el ratón sobre el círculo azul) a través de algunos obstáculos para atracarla en la zona rosa.

Y ya para finalizar una última observación. Si se pudieran realizar giros únicamente aplicando una fuerza de forma perpendicular a nuestro desplazamiento, creo que los ingenieros de la NASA habrían puesto toberas laterales en el centro de gravedad de sus transbordadores espaciales en lugar de ese complejo sistema RCS por toda su estructura (sin olvidarnos, también, de su complejo sistema de pilotos automáticos).

Impacto y las trayectorias en el espacio

Mucho es lo que se ha hablado sobre la miniserie Impacto de Cuatro en diversos blogs y espacios de divulgación científica. Nosotros ya hablamos de ella en una ocasión anterior. Y es que no es para menos, ya que en ella se cometen muchas y gravísimas faltas a la física y al conocimiento científico en general. Mi idea inicial fue escribir varios artículos sobre la serie, pues da para eso, pero dado que ya se ha escrito mucho sobre el tema quiero cerrar el tema con el artículo de hoy.

Recordemos, brevísimamente, que la serie trata acerca de un meteorito, fragmento de una enana marrón (que debería ser blanca), que impacta en la Luna, modificando su trayectoria y que próximamente colisionará con La Tierra, extinguiendo toda vida en ella.

No puedo evitar comentar lo curioso que me parece que en la serie intentasen ocultar el fenómeno que estaba ocurriendo al resto de la población, como si únicamente fuese del conocimiento de la NASA. Hay multitud de agencias espaciales en nuestro planeta e infinidad de observatorios que podrían haber puesto sobre aviso a la población (por no hablar de todos los aficionados a la astronomía). Sin embargo nadie más en el planeta parece darse cuenta de lo que está sucediendo.

Pero centrémonos en el tema principal de lo que os quería contar hoy. En el segundo y último capítulo de la miniserie se proponen viajar a la Luna para, una vez allí, convertir su núcleo en un gigantesco imán y expulsar el fragmento de meteorito (¡por repulsión magnética! De esto no hablaremos aquí, ya que prometió hablar de ello Alf en Malaciencia). Para poder llevar a cabo este plan, lógicamente, primero deben ir a la Luna, y es de eso de lo que quiero hablaros. En la película observamos claramente como el cohete despega de La Tierra y se aleja de ella directamente hacia la Luna, y cuando digo directamente en realidad quiero decir en línea recta. Esto, en la realidad no ocurriría así.

Seguro que muchos conoceréis la mecánica orbital, que nos explica que un cuerpo que orbita alrededor de otro lo hace siguiendo una órbita elíptica, tal y como nos explicó Johannes Kepler. Dado que un cuerpo en órbita es un cuerpo que está en movimiento, no podemos alcanzarlo dirigiéndonos a él, sino que tendremos que interceptarlo. Esto significa que tendremos que planificar nuestra trayectoria para que nuestra órbita cruce la órbita del cuerpo con el que nos queremos encontrar, en nuestro caso la Luna. Pero no sólo eso, sino que, además deberemos planificarlo para hacerlo cuando ese cuerpo esté en dicho punto. (Planificar un viaje a la Luna para llegar y que luego ésta no esté puede no resultarle gracioso a los astronautas e ingenieros que se han tomado tantas molestias). Por esta razón si nos dirigimos al punto en el que actualmente esté dicho cuerpo, cuando nosotros lleguemos, ¡nuestro destino ya no estará en ese punto!

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Órbita de transferencia Lunar

Un día hablaremos más en profundidad acerca de la mecánica orbital (planos orbitales, apoapsis, periapsis, órbitas de transferencia de Hohmann…) pero, de momento, podemos imaginárnoslo como intentar encestar una pelota de baloncesto en una canasta que se mueve en círculos alrededor de nosotros. Si lanzamos la pelota al lugar donde estamos viendo la canasta no conseguiremos encestarla, pues la canasta se habrá movido de esa posición. Podemos pensar que si lanzamos la pelota lo suficientemente rápido, o si la velocidad de la canasta es suficientemente baja, llegará a tiempo y conseguiremos encestarla. Ahora imaginaos que la canasta se encuentra a 384.400 km de vosotros (radio orbital medio de la Luna). Difícil, ¿no? Deberemos calcular con extrema precisión la posición donde estará la canasta, así como la velocidad y trayectoria de la pelota.

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Órbita de transferencia de Hohmann

Cambiando de tema, ahora me gustaría centrarme en el momento en el que lanzan el misil al núcleo de la Luna. Es algo que me llamó mucho la atención, particularmente por tres razones.

En la Luna, como todos sabemos, no hay atmósfera y, por lo tanto, la aerodinámica no nos es de mucha utilidad en ella. Los objetos deben moverse de manera muy diferente a como lo hacen dentro de la atmósfera terrestre. Sin embargo, en la película el misil se mueve en el vacío de igual manera que lo haría en La Tierra. ¿Por qué no puede ser así? Pues porque un misil tan sólo dispone de una tobera de salida por la que se expulsan los gases resultantes de la reacción para su propulsión. Esto le imprime un empuje que utilizaremos, calculando cuidadosamente una trayectoria parabólica, para llegar al destino deseado. Por lo tanto no disponemos de medios para realizar giros y demás maniobras.

Hay determinados misiles que sí permiten modificar su trayectoria, sin embargo tampoco estos serían válidos. Dadas las características particulares del movimiento en el vacío serían necesarias toberas de salida por toda la estructura del misil para poder permitirle modificar su trayectoria de la forma adecuada (y un buen sistema de control de navegación, por supuesto). Por esta razón, el transbordador espacial dispone de pequeñas toberas distribuidas estratégicamente por toda su estructura, de manera que pueden controlar con total exactitud su movimiento y giro.

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Reaction Control System del transborador espacial

Una cosa aún más importante con respecto al misil es su sistema de propulsión. Los misiles, en La Tierra no necesitan más que el combustible para funcionar. Éste se quema y obtenemos energía de esa reacción. Sin embargo, para que esa reacción pueda llevarse a cabo es necesario otro elemento indispensable: el oxígeno. En La Tierra no necesitamos añadirlo ya que se encuentra por todos lados y en estado libre. Pero esto no ocurre así en el espacio. Para poder llevar a cabo una reacción de combustión en el espacio necesitamos aportar tanto el combustible (gasolina, queroseno…) como el comburente (oxígeno).

De esta manera, el misil de la película no sólo no debería no haber llegado a su destino, sino que ni siquiera debería haber pasado la fase de ignición.

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Misil Tomahawk

La tercera y última cosa que me gustaría comentar acerca del lanzamiento del misil es el tiempo y su distancia de vuelo. En la película comentan que serían necesarios 7 minutos para que el misil alcanzase el núcleo de nuestro satélite.

No sé si alguno de los guionistas se habrá molestado en comprobar cuál es el radio de la Luna. Mirando en wikipedia nos dicen que el diámetro de la Luna es de 3.474,8 km, por lo que su radio será de 1.737,4 km. Acordándonos de aquello de que la velocidad es igual al espacio partido por el tiempo (v=e/t) podemos deducir que para que el misil alcance el núcleo de la Luna en tan sólo 7 minutos debe alcanzar una velocidad de v=1.737,4 km / 7 min = 14.892 km/h.

Por poner un ejemplo, un misil aire-aire moderno como por ejemplo un MBDA Meteor, que se espera que entre en servicio a partir de 2013, tiene una velocidad punta de Mach 4. Esto es  4 veces la velocidad del sonido, o lo que es lo mismo, 4.939,2 km/h (en el aire, a 20 ºC).  Esto es una gran velocidad y, no obstante, tan sólo es una quinta parte de la que se espera obtener con el misil de la película. Algunos podéis objetar que dado que en el espacio no hay rozamiento un empuje constante podría hacer alcanzar al misil los casi 15.000 km/h, pero debemos tener en cuenta que esa velocidad es promedio, es decir, se deben mantener los 14.892 km/h durante los 7 minutos para poder llegar al núcleo lunar en ese lapso de tiempo. Puesto que el misil comienza con velocidad inicial cero y va acelerando, debe obtener una velocidad máxima muy superior a los 14.892 km/h para compensar y llegar a tiempo. No me atrevo a decir que sea imposible, no he realizado los cálculos, pero sí que me parece poco probable.

Otros podéis ponerme como ejemplo el misil LGM-30 Minuteman que alcanza una velocidad de Mach 23. ¡Esto es la friolera de algo más de 24.000 km/h!  Esto es otra cosa… sin embargo, el LGM-30 Minuteman es un misil nuclear enorme de 3 fases. Consta de 3 motores cohete de combustible sólido, que explican sus casi 20 metros de largo y 35.300 kg de peso. Nada que ver con el pequeño cohete que aparece en la película.

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LMG-30 Minuteman

Otra cosa que no debemos olvidar es que lleva conectado un nanocable que lo conecta con el generador, ubicado en la superficie lunar. 1.700 km de cable, poca cosa. Pero bueno, dado que es un nanocable no debe pesar demasiado, ¿no? Además, a pesar de ser nano el cable es perfectamente visible (supongo que para dar espectacularidad). Recordemos que el prefijo nano nos indica que sus dimensiones se mueven en el orden de 10-9 metros.

Para finalizar este extenso artículo (¡Menudo ladrillo, espero que no duela demasiado el Impacto!) así como con la miniserie de Cuatro, sólo me queda decir que en la película hablan muy a la ligera de eliminar la Luna o de dividirla en fragmentos sin tener en cuenta los efectos que ello tendría sobre la vida en La Tierra. Me parece recordar que en una escena hablan de, mediante una detonación (¡cómo no!), eliminar la Luna haciendo que la gravedad del Sol la atraiga. Para aquellos curiosos que os preguntéis cómo sería la vida en La Tierra sin la Luna no dejéis de ver el documental del Discovery Channel ¿Y si no tuviéramos la Luna? del que os dejo una pequeña parte.

Estelas turbulentas y el Número de Reynolds

Tras un pequeño descanso, volvemos a la carga con nuevos temas que consideramos interesantes. En el día de hoy vamos a hablar acerca de esas estelas que vemos en determinadas ocasiones en la punta de las alas de los aviones.

No me estoy refiriendo a las estelas dejadas tras el paso de un avión  a reacción. Estas últimas, aprovechamos para explicarlo brevemente, son provocadas por la condensación del vapor de agua expulsado por los motores que, en contacto con el aire, se enfría rápidamente y se condensa formando una nube. A grandes altitudes (otro día explicaremos la diferencia entre altura y altitud, y aprovecharé para comentar algunos otros parámetros aeronáuticos) este vapor de agua se enfría tan rápidamente, que se transforma directamente en pequeños cristales de hielo. En función de la humedad atmosférica se formará o no estela y será más o menos resistente. 

Estela por condensacion

Estela por condensacion

 

El caso que os quería comentar, es algo más particular. Me refiero a esa estela que se puede ver tan sólo durante unos segundos en la punta de las alas de aeronaves de gran maniobrabilidad, cazas y aviones acrobáticos principalmente. Pero para ello, antes, tendremos que entender qué es la capa límite.

Para entender el concepto de capa límite tenemos que imaginarnos cómo se comporta un fluido (¡cuidado, no os despistéis, el aire también es un fluido!) cuando un cuerpo viaja a través de él. A suficiente distancia del cuerpo, el fluido sigue moviéndose a su propia velocidad, es decir, no se entera de la presencia del cuerpo. Sin embargo, en la zona más próxima al cuerpo el fluido adquiere la velocidad del cuerpo y viaja con él debido a la viscosidad. Este comportamiento variará en función de cada fluido y sus distintos parámetros de viscosidad.

En la zona intermedia se producirá una transición gradual, en la que el fluido pasará de tener la velocidad propia a la del cuerpo que lo atraviesa. Esta zona suele ser muy pequeña y se conoce como capa límite, y suele definirse como la zona en la que el flujo de aire tiene una velocidad entre el 0% y el 99% de V (Siendo V la velocidad del cuerpo que lo atraviesa).

Pues bien, cuando el flujo de aire se mueve sobre un objeto (nuestra aeronave) de forma ordenada, se dice que es flujo laminar. Cuando, por el contrario, se mueve de forma caótica y desordenado, se dice que estamos en régimen de flujo turbulento. Este último es, generalmente, causado por el desprendimiento de nuestra famosa capa límite y puede provocar desde pequeñas turbulencias hasta peligrosísimas entradas en pérdida (nuestra aeronave deja de estar “apoyada” sobre el aire y empieza a caer). Por lo general, los aviones se diseñan retrasando lo más posible el desprendimiento de la capa límite.

En realidad aunque para la mayor parte de la aeronave podemos considerar que nos desplazamos en regímenes de flujo laminar, siempre tenemos un cierto efecto turbulento, que es lo que intentan minimizar los nuevos diseños. Es el caso de los vórtices provocados en las puntas de las alas, que crean una estela turbulenta, invisible pero apreciable, que impiden el despegue muy seguido de varias aeronaves consecutivas. (El tiempo entre despegues variará en función del peso de la aeronave, pues su estela turbulenta será menor  a menor peso). Para reducir este efecto indeseado se utilizan los Winglets (ver foto). 

 

Winglet

Winglet

 

Para evaluar el movimiento de un fluido se utiliza el Número de Reynolds, que evalúa la relación entre la velocidad y la viscosidad de un fluido. Es un parámetro muy importante en mecánica de fluidos, que nos permitirá establecer valores para determinar el flujo laminar y turbulento. Generalmente se considera flujo laminar a valores de Reynolds por debajo de 2000 y flujo turbulento por encima de 3000. Por ejemplo, un valor típico del Número de Reynolds para una aeronave pequeña es de 100.000 (sin unidades, es adimensional) y significa que las fuerzas viscosas son 100.000 veces menores que las fuerzas convectivas, por lo que pueden ser ignoradas.

También se crean estelas turbulentas cuando aviones de gran maniobrabilidad y velocidad realizan virajes muy pronunciados, ya que estos movimientos producen el desprendimiento de la capa límite. Incluso pueden ser observadas en pequeñas partes de grandes aviones comerciales. Pero estas estelas, al contrario que las mencionadas al comienzo de este artículo, sí son visibles dada la fuerte turbulencia creada. Poseen un elevado Número de Reynolds (NR para los amigos) y son las que, pueden observarse, por ejemplo, cuando los Blue Angels realizan maniobras extremas.

 

Estela turbulenta

Estela turbulenta

 

A continuación os dejo un ejemplo de estos portentos de la acrobacia aérea. En el segundo 53 puede verse un claro ejemplo de estela turbulenta (No confundáis este efecto con el propio humo de los aviones)

 

 

También os dejo este otro ejemplo en el que podemos ver pequeñas estelas surgiendo de la parte trasera del ala de un avión comercial mientras efectúa las maniobras de frenado y aterrizaje.