Seguro que casi todos vosotros, si no todos, habéis oído hablar alguna vez de Android. ¿Todos no? Pues para los que no lo sepan, Android es un Sistema Operativo basado en Linux para plataformas móviles (aunque también hay algún ordenador que ya funciona con él). En Átomos y Bits disponemos desde hace unos meses de dos de estos pequeños entrañables androides (Tanto Leonard como yo tenemos unas HTC Magic) y, la verdad, es que es un mundo nuevo.
HTC Magic
Está en auge últimamente debido a su gran versatilidad y a su uso por grandes terminales de grandes marcas. Una de las características más importantes de Android (para mí la que marca la gran diferencia) es que es Open Source. Por lo tanto hay una gran comunidad de gente (cada día más) que estudia, conoce y mejora el código. En principio el código base no se debe modificar si no queremos perder la garantía de nuestros terminales, ya que nuestros Sistemas Operativos (o ROM, o firmware como también se les conoce) son una versión del SO original modificado por Google y distribuido por Vodafone. Por ello la forma en que podemos modificar nuestros androides es mediante el sinfín de aplicaciones, gratuitas y de pago, que podemos encontrar en el Android Market.
Sin embargo no es la única, también existen versiones alternativas de Android (comúnmente conocidas como ROMs cocinadas; los grandes Chefs no sólo abundan en la cocina tradicional) creadas por gente de forma libre y gratuita. Casi podríamos hablar de estas “versiones” como de “distribuciones” en su equivalente Linuxero. Para poder cambiar nuestra ROM deberemos disponer de algunos conocimientos un poco más avanzados sobre Android, y, aunque no es muy difícil, no es recomendable para neófitos. Hoy no hablaremos de ello, lo dejaremos para más adelante.
Android, al igual que los Sistemas Operativos que conocemos para ordenador, también tiene distintas versiones (actualizaciones) ya que va evolucionando con el tiempo. Cuando nos compramos nuestra Magic la versión que utilizaba Android era la 1.5 (conocida como CupCake). Actualmente se ha actualizado a la versión 1.6 (o Donut) y estamos a la espera de una próxima actualización a la versión 2.0 (Éclair), que incorporará cambios significativos. Es curioso como todas las versiones de Android tienen nombre de pasteles. Un Sistema Operativo muy dulce.
Después de esta enorme introducción que no aporta nada a quienes ya conocen este tema (aunque espero que sirva como un punto de inicio para los más novatillos) vamos al punto central de este artículo. Y es que a la espera de la distribución de Android 2.0, ya se ha liberado su SDK (Software Development Kit). Esto es útil para aquellos desarrolladores que estén próximos a sacar al mercado software para Android, o para aquellos que quieran compatibilizar su software actual con las próximas versiones. Pero también es útil para aquellos que, sin ser desarrolladores de software, nos gustaría trastear con esta última versión. Podemos instalar en nuestros ordenadores el SDK de Android 2.0 y utilizar el simulador que trae para evaluarlo o probar software. Vamos a ver cómo podríamos hacer esto.
Lo primero que debemos hacer es descargarnos el instalador del SDK. Esto lo haremos desde la web http://developer.android.com/sdk/index.html. En nuestro caso descargamos la versión de Windows y lo descomprimimos. Es importante tener en cuenta que para la ejecución del simulador, y de la misma instalación del SDK, necesitaremos tener instalada la máquina virtual de java (descargar aquí)
Podemos ejecutar directamente el instalador SDK Setup.exe o, desde línea de comandos, ejecutar “android.bat update sdk“. Con esta última opción se actualizará directamente el contenido del SDK.
Error al intentar ejecutar la instalación por comandos sin disponer de máquina virtual de java.
Nosotros vamos a ejecutar directamente el instalador. Lo primero que encontraremos, posiblemente, es que no conecta con el repositorio de android. Esto lo solucionaremos, como nos dice el propio mensaje, modificando la configuración del instalador para que la descarga se realice a través de HTTP.
Error al intentar actualizar por HTTPS
Para ello cerramos la ventana actual, nos aparece otra ventana (de instalación de paquetes) que también cancelamos, y, en la pantalla principal, nos vamos a Settings para seleccionar Force https://… Sources to be fetched using http://…
Ventana principal del instalador del SDK de Android
Ahora ya actualiza los repositorios y, si nos vamos al apartado Installed Packages veremos la lista de paquetes instalados.
Lista de paquetes instalados
En esta última versión del SDK no es necesario descargarse todo los contenidos (las versiones anteriores eran completas y ocupaban unos 200 Mb) sino que con este pequeño instalador podemos escoger qué contenido descargar. Si pulsamos sobre el botón Update All nos mostrará aquellos paquetes que podremos descargar.
Lista de paquetes disponibles para instalar
En nuestro caso nos centraremos únicamente en la versión de Android 2.0, por lo que deseleccionaremos el resto y pulsaremos en Install Accepted.
Cuando se haya terminado de instalar el paquete cerramos la ventana y, de nuevo en la pantalla principal del instalador del SDK, nos iremos al apartado Virtual Devices. En este apartado definiremos las máquinas virtuales de Android que vamos a crear. Cada una de ellas será como un “móvil” independiente. Para crear una nueva pulsamos New, y se nos abrirá una ventana donde definiremos sus parámetros. Nosotros le hemos puesto el descriptivo nombre de Android-2.0 y hemos seleccionado como Target la única opción disponible para nostros: Android 2.0 – API Level 5. En este desplegable aparecerían el resto de SDKs si hubiésemos instalado sus paquetes (Android 1.6 o 1.5). También crearemos una tarjeta SD virtual de 256 Mb, aunque podría ser de cualquier otro tamaño. En nuestro caso no tocaremos la configuración del Skin, ya que el que viene por defecto (HVGA) es el propio de la Magic. Si quisiéramos emular al Motorola Droid, por ejemplo, escogeríamos WVGA854, y si quisiéramos otro terminal deberíamos probar otras configuraciones.
En el apartado Hardware podemos incluir el soporte para distintos dispositivos, como pueden ser el acelerómetro, el GPS, la Cámara o la Pantalla táctil. En este caso, dado que no disponemos de ninguno de estos dispositivos, dejaremos la opción por defecto (Abstracted LCD Density). Cuando hayamos terminado, pulsamos sobre Create AVD y ya habremos creado nuestro “móvil” Android virtual.
Opciones para crear un Dispositivo Virtual
Volviendo a la pantalla inicial del SDK, en la misma sección Virtual Devices podemos escoger cada una de las máquinas virtuales que hemos creado y arrancarlas pulsando el botón Start y, en la siguiente ventana, Launch. La primera vez que las arrancamos tardarán algunos minutos en iniciarse, pero al poco tiempo veremos las conocidas letras de Android y, por fin, el escritorio.
Simulador de Android
Ya tenemos nuestro Android 2.0 para que enredemos con él todo lo que queramos. Podemos observar que en el simulador disponemos de botones que no tenemos en la HTC Magic, pero esto es, obviamente, porque el simulador puede simular a cualquier otro dispositivo con Android (el HTC Dream, por ejemplo, que sí tiene teclado físico).
Hoy ya no veremos nada más pues al final ha salido un artículo demasiado extenso con tantas capturas de pantalla (claro, como nos gusta tanto el botón Impr Pant!!), pero a este “móvil” virtual se le puede probar cualquier aplicación (nuestra propia, o no) y ver su compatibilidad con Android 2.0.
Una última cosa, no relacionada con el SDK de Android, pero sí con la última versión de Android es que como se liberó hace tiempo parte del código, hay ya algunas ROMs cocinadas (como por ejemplo la famosísima Cyanogen) que ya incorporan Android 2.0, o al menos en parte, ya que aún queda tiempo (no mucho, esperemos) para su liberación oficial.
Y bueno, mientras esperamos la dichosa y esperadísima actualización (que por fin tendrá soporte completo para Bluetooth, e incorporará soporte para Multitouch y, y, y…), podremos entretenernos pensando que tenemos la última versión de Android, aunque sólo sea en el ordenador.
El tema que os traemos hoy está más relacionado con los bits que con los átomos (aunque los portátiles no están hechos de antimateria, pero bueno…).
Llevo ya un par de meses pensando en comprarme un ordeandor portátil, y como estamos en crisis, hay que pensar muy bien las cosas antes de gastarse los ahorros. Así que me he dedicado a leer reviews, foros, y especificaciones técnicas para tratar de decidirme sobre qué comprar y cuánto gastar. Por eso, he pensado escribir un breve post resumen, que pueda seros útil para conocer un poco mejor las diferencias entre los notebooks y netbooks, y quizá ayudaros a elegir un modelo u otro si estáis pensando en comprar alguno.
Comparativa entre netbook y notebook
En primer lugar, lo que tenemos que hacer es analizar nuestra situación, y estudiar nuestras necesidades. Esto definirá el resto de nuestra estrategia de compra. Si estáis buscando máxima movilidad, a costa de un “menor” rendimiento (esto es, si valoráis más el tener una batería de 7 horas y tamaño y peso reducidos, aunque no podáis jugar al Far Cry 2 en el portátil), sin duda vuestra elección debería ser un netbook. Sin embargo, si necesitáis pantallas más grandes y mayor rendimiento, para correr aplicaciones (o juegos, pillines… ) más pesadas, deberíais inclinaros por un notebook.
Otra cosa a tener en cuenta, es el precio. Los netbooks se encuentran entre los 250€ y los 450€ más o menos. Los notebooks, por su parte, se mueven en la franja de 450€ a XXXX€, donde XXXX puede ser cualquier número tendiendo a infinito. El problema en este aspecto llega cuando encontramos un netbook que nos gusta, en torno a 400€, y pensamos que si gastamos un poco más, tendríamos un notebook mucho más potente… ¿qué hacemos? Muy sencillo, debemos volver a pensar en NUESTRAS NECESIDADES. Podemos caer en el error de decir que el netbook es muy caro en comparación con un notebook más potente que ronde el mismo precio, ya que el primero ofrece menos prestaciones. Pero esto no es cierto, ya que la portabilidad (duración de la batería, diseño apurado al máximo, peso minimizado) también tiene un coste, y somos nosotros quienes debemos valorar si nos compensa o no dicho coste.
Entrando en la parte más técnica, podemos analizar algunas de las especificaciones más importantes, que son clave a la hora de elegir uno u otro producto.
Notebooks
Los notebooks son más conocidos por todos. En la actualidad suelen llevar procesadores de doble núcleo (uno típico es el Pentium Dual Core T4200 a 2 GHz) que ofrecen un buen compromiso entre velocidad y disipación de calor-consumo de energía. Aunque también hay algunos modelos que ofrecen procesadores con cuatro núcleos.
Suelen ofrecer memoria RAM entre los 2 y los 4 Gb DDR2. En cuanto a la tarjeta gráfica, los encontramos tanto con gráficas dedicadas como compartidas. La diferencia entre ambas, es que las dedicadas tienen su propia memoria para realizar las operaciones, mientras que las compartidas utilizan parte de la memoria RAM para manejar los gráficos. Evidentemente nos ofrecen un mayor rendimiento las gráficas dedicadas, aunque su coste es mayor. Las cantidades de memoria pueden ir desde los 128 Mb (tanto en dedicadas como en compartidas) hasta incluso 1 Gb (de las dedicadas) en modelos muy potentes (como el Asus Lamborghini VX5 … para los más malotes).
En cuanto a capacidad de disco duro, podremos encontrar versiones desde 160 Gb hasta 1 Tb. Hay que hacer un inciso: estamos acostumbrados a los típicos discos duros de 2′5 pulgadas tradicionales, pero hoy en día comienza a venderse cada vez más el nuevo modelo basado en unidades de estado sólido o SSD, que es más veloz que la arquitectura tradicional, aunque su precio sube considerablemente.
Otro factor a tener en cuenta es la pantalla. A menudo, se consideran notebooks los portátiles con pantallas a partir de las 12′1 pulgadas, aunque la barrera entre ambas categorías es una línea muy fina. En el extremo superior, podemos encontrar de incluso 17 pulgadas. También el rango de las resoluciones que se alcanzan es muy amplio, desde 1280×1024 e incluso menos, hasta resoluciones de 1900×1200. Existen multitud de tecnologías para las pantallas, definidas por siglas ininteligibles, que hacen referencia al modo en que los pixels se iluminan, a si la pantalla tiene brillo o es mate, etc.
La vida de las baterías, por su parte, se sitúa entre las 2 ó 2′5 horas, hasta las 4 ó 4′5, dependiendo del uso que se le de al ordenador, y del número de celdas que tenga la batería (normalmente 3 ó 6 celdas).
Por último, pero no menos importante, el teclado y el touchpad. Los portátiles con pantallas más grandes, suelen incorporar teclados con un tamaño 100% igual al de un teclado normal, aunque otros se reducen considerablemente, haciendo incómodo el hecho de teclear. El touchpad, por su parte, también puede ser más o menos cómodo, dependiendo de si tiene los botones situados en el área inferior o en un lateral, de su tamaño, de si admite multitouch (esto es, poder presionar con varios dedos el touchpad para llevar a cabo acciones más complejas como zoom, girar imágenes, movernos por las ventanas…).
Netbooks
La otra cara de la moneda son los netbooks. Dado que ya he comentado brevemente en qué consiste cada característica, entraré a contaros lo que podemos encontrar en estos pequeños portatilitos…
Los procesadores más extendidos son los Intel Atom N270 (y también N280, algo más potente), aunque también podemos encontrar AMD Athlon 64. Rondan velocidades en torno a 1′66 GHz y están optimizados para tener un consumo mínimo dando un rendimiento más que aceptable.
La memoria RAM suele ser de 1 Gb, es lo más fácil de encontrar, aunque hay modelos de 2 Gb en el mercado (y aunque hay modelos que vienen preparados para poderles ampliar la RAM de 1 a 2 Gb muy fácilmente). Las tarjetas gráficas suelen usar la memoria compartida para sus funciones, ya que no están pensadas para mover grandes cantidades de gráficos (estos portátiles no están concebidos para jugar, aunque algún que otro juego podría funcionar con bastante fluidez). Muchos incorporan la Intel Graphics Media Accelerator 950, integrado en la placa base, que soporta perfectamente DirectX 9, que en principio puede usar hasta 224MB de memoria dinámicamente (o sea, según le hace falta la usa, en vez de reservarla toda desde el principio).
La capacidad de disco duro más habitual es de 160 Gb, aunque hay modelos con el doble de espacio. De nuevo podemos encontrar discos tradicionales o SSD.
En cuanto a las pantallas, van desde las 8′9 pulgadas, hasta las 12′1 (los más puristas dirán que hasta las 10′2 pulgadas… lo dejo a vuestro gusto). Muchos modelos emplean pantallas iluminadas por LED’s, que consiguen colores muy vivos, y amplios ángulos de visión. Una resolución habitual de estas pantallas suele ser 1024×600 pixels, formato 16:9, muy adecuado para tareas como navegar por internet, manejo de documentos de texto, hojas de cálculo, y por supuesto para ver películas
En el apartado de tiempo de uso con las baterías, es donde se desmarcan de sus primos los notebooks. Un netbook puede llegar a una duración teórica de incluso 9′5 horas, aunque llevado a la realidad se puede quedar en unas 7 horas de uso normal, y unas 5 horas de uso intensivo. Suelen incorporar baterías de 6 celdas.
Como guinda, comentaros que el tamaño de los teclados ronda el 92% del tamaño habitual, no cuentan (evidentemente) con teclado numérico, para ahorrar espacio. Suelen traer teclas individualizadas, lo cual hace más cómodo escribir y evita que se acumule mucha basura bajo las teclas. Además, cada vez más modelos cuentan con touchpad multitouch, que facilita enormemente algunas de las tareas más cotidianas.
Por último, quería remarcaros que, habitualmente, los netbooks NO INCORPORAN unidad óptica (lector/grabador de CD/DVD). Si bien hay algunos modelos que cuentan con ella, no es lo más habitual. De esta forma consiguen ahorrar espacio y peso, que aprovechan para hacer baterías de más larga duración.
Veredicto.
Bueno, no es realmente un veredicto, sino más bien… ¿qué hizo leonard al final?
Pues bien, al final me decidí por un netbook. Sopesando los pros y los contras de una y otra opción, decidí que en mi caso concreto, para labores de diseño gráfico, postproducción de vídeo, jugar, etc etc, usaré mi ordenador de sobremesa, y que lo que busco en el portátil es precisamente que sea portátil, que me permita hacer las tareas cotidianas que querré hacer cuando no esté en casa o en el trabajo (o sea, de vacaciones o de fin de semana, o sea, chatear, ver webs, ver películas, escuchar música, transportar información… ). Una vez decidido por el tipo de portátil que quería, después de leer multitud de reviews, tenía dos candidatos en mente: el Samsung NC10 y el Asus 1000HE. Si bien me gusta más el diseño del Samsung, el Asus1000HE ha sido el vencedor final, ya que actualmente podéis encontrar en el mercado este equipo con procesador Atom N280, y con conectividad Bluetooth (si leéis reviews de este equipo, seguramente veréis que incorpora Atom N270 y no soporta Bluetooth, pero esto ha cambiado chicos). Además, según he leido, el Samsung NC10 no admite multitouch en su touchpad, así que esto fue un punto decisivo para la decisión final.
Puedo deciros que el Asus es de la serie EEE, es bastante robusto, la batería le dura muuucho tiempo (teóricamente 9′5 horas), incorpora una funda de transporte (sobre todo para protegerlo de arañazos y tal, no tanto de golpes), y está realmente bien de precio (lo encontré por 349 euritos en una conocida cadena de pequeños y grandes electrodomésticos, lo tenían en stocks con lo cual no tuve que esperar nada, y tiene 2 años de garantía, como siempre). Está disponible en varios colores (blanco, negro, rosa, y creo que también hay algún azul y algún tono pastel…). Yo escogí el negro, aunque es cierto que se quedan marcadas las huellas dactilares en la carcasa, pero es cuestión de darle con un trapito antes de sacarlo de paseo.
Es un gustazo navegar con él, que el touchpad es comodísimo, con los botones en el margen inferior (os recomiendo que huyáis de aquellos que traen los botones en los laterales del touchpad), que el multitouch funciona a la perfección, que el teclado es super cómodo (sólo me disgusta de éste el hecho de tener que usar una combinación de 2 teclas para la función “Inicio” y “Fin” (de momento no he encontrado otra forma), por lo demás es perfecto), que la batería realmente le dura más de 7 horas aunque estés navegando y chateando con él, y que es mucho más potente de lo que yo pensaba (arranca rapidísimo, y puedes estar escuchando música con él, navegando, abriendo documentos, sin notar absolutamente en nada el hecho de que es un netbook). Incluso le he instalado algún programa más pesado, como la suite de Corel Draw 13, y funciona a la perfección. Cuenta con 1 Gb de RAM, 160 Gb de disco duro, pantalla de 10′1 pulgadas, 3 puertos USB, salida VGA, altavoces, salida de auriculares, entrada de micrófono, lector de tarjetas, e incorpora un micrófono (que aún no he probado pero dicen que es bastante bueno, con tecnología de cancelación de ruido, de hecho son 2 micrófonos) y una webcam de 1′3 megapixels… Ah, ¡y no me llevo comisión de Asus, eh!
Asus 1000 HE
En fin, espero que este pequeño artículo resumen os sea de utilidad, si bien sé que me habré dejado cosas en el tintero, y que muchos de vosotros tendréis opiniones diferentes sobre cada apartado, como os digo esta elección depende totalmente de las necesidades y situación de cada persona. ¡Hasta pronto!
PD: Este post lo escribí desde el netbook, así que si os compráis uno podéis estar tranquilos, es compatible con Átomos y Bits
Hay quien dice que nos encontramos ante el comienzo del fin de los videojuegos domésticos tal y como los conocemos hoy en día. Y quizá no estén equivocados.
Unos días atrás, en la Game Developers Conference, la compañía OnLive (www.onlive.com) ha desvelado lo que según ellos eran “años de trabajo en modo sigiloso”. Se trata de una idea tan revolucionaria como simple: así como existe el vídeo bajo demanda, ellos se han propuesto hacer llegar a las casas de los usuarios el videojuego bajo demanda. Pero… ¿qué implicaciones conlleva esta idea?
Bueno, en primer lugar, su máxima primordial es el hecho de que cualquier persona con una conexión de banda ancha en casa, podrá jugar a cualquier título, en su máxima calidad, con todos sus detalles, a una cantidad de FPS digna de un super-equipo gamer, y sin gastar grandes cantidades de dinero en un PC, en una tarjeta de vídeo de última generación, o en gigas y gigas de memoria. Con la solución de OnLive, seremos capaces de conectar el interfaz que ellos nos proporcionan al contratar el servicio, a nuestra TV, nuestro PC sobremesa o portátil. El juego estará ejecutándose en un servidor remoto, de características técnicas descomunales, y nosotros recibiremos simplemente un flujo de vídeo de alta calidad, generado por el servidor donde corre el software de entretenimiento. Dicho servidor responderá a nuestros comandos de teclado/joypad y actuará en consecuencia realizando las acciones oportunas en el juego. Os recomiendo que paséis por su web para ver si vídeo promocional. Y para echar un vistazo a cómo funciona, aquí tenéis la siguiente demo realizada en la GDC 2009:
Sin lugar a duda, la idea puede ser una verdadera revolución, y marcar un antes y un después en la historia del videojuego. Como podéis ver en el vídeo, la interfaz de usuario es bastante atractiva, ofrece posibilidades muy interesantes, y el flujo de vídeo promete transmitirnos una experiencia de juego impresionante.
Ahora bien, cabe plantearse las siguientes preguntas:
¿Responderá igual de bien el sistema cuando haya miles, millones de usuarios conectados simultáneamente? A los que nos gustan los videojuegos, y sobre todo jugar a través de Internet, nos viene a la cabeza una palabra: LAG. Y es que si hay retardos entre las acciones realizadas por el usuario y la respuesta que éste recibe, no será factible jugar cómodamente, y mucho menos jugar contra otros usuarios. Parece que este es uno de los aspectos que más preocupa a la gente de OnLive.
¿Que pasará con los fabricantes de hardware? Estoy pensando sobre todo en nVidia, ATI, y las empresas que insertan sus chips en otras tarjetas gráficas: Asus, Sapphire, XFX, Gigabyte… Si la idea llega a buen puerto finalmente, supondrá una merma en las ventas de tarjetas en todo el mundo. Habrá que ver cómo salvan este obstáculo los afectados
¿Qué pasará con los fabricantes y distribuidores de software? El usuario final ya no tendrá que comprar videojuegos. ¿Veremos las estanterías de los grandes almacenes vacías? ¿Desaparecerán otras cadenas especializadas en videojuegos?
Y por último… ¿querrán realmente los usuarios guardar sus consolas en un cajón, con el dinero invertido en ellas y los buenos ratos pasados juntos? Jejeje, posiblemente sea éste y no otro el punto que marque la diferencia entre el éxito o el fracaso de una revolución en potencia.
Tras escribir el título del post, recuerdo un chiste que me contaron hace tiempo y que ahora comparto con vosotros…
“En un pueblito, está el loco del pueblo comentando pasajes bíblicos al azar en la plaza, y hablando sobre el relato de Lázaro, hubo la siguiente conversación entre el loco y uno de los que le escuchaban:
Loco – Entonces Cristo le dijo a Lázaro: Lázaro, levántate y anda. Y así fue, Lázaro se levantó y andó.
Observador – anduvo, idiota.
Loco – Anduvo idiota al principio, pero luego se le pasó…”
En fin, tras este pequeño paréntesis (no creáis que habría mejorado mucho si me hubierais escuchado contarlo en persona…) paso a comentaros el tema de mi post. Se trata del Wake on Lan o WOL. Bajo este nombre se esconde una funcionalidad que cada día más placas base y tarjetas de red nos ofrecen, y que permite, básicamente, poder encender nuestro ordenador a distancia desde la LAN en que se encuentre (si es que así ocurre) o incluso desde Internet.
El funcionamiento de WOL es tan simple y tan elegante como enviar un paquete (el Magic Packet) a una IP, con una máscara de red determinada, una dirección MAC concreta y un puerto conveniente. De esta forma, estaremos dirigiéndonos a la tarjeta de red del ordenador que queremos encender a distancia. La tarjeta de red reconocerá que se trata de un paquete mágico, y actuará en consecuencia “despertando” al ordenador a través de una señal enviada a la placa base del mismo. Es por esto que tanto la tarjeta de red como la placa base deben soportar este servicio. Podemos comprobar si la tarjeta de red es compatible con esta funcionalidad, en el administrador de dispositivos de Windows (para quienes usamos la criatura de Microsoft), y navegando por las opciones del dispositivo, encontraremos referencias a WOL, o al Magic Packet, o a “Permitir despertar a través de este dispositivo”, etc. Será fácil identificar qué atributos podemos activar para, en resumen, dar permisos a la tarjeta de red para revivir el ordenador.
El conjunto IP-Máscara de red-Puerto-MAC es una forma de llegar al ordenador en cuestión que queremos arrancar, como explicaremos en las siguientes líneas.
En caso de redes con routers configurados en monopuesto, es bastante sencillo de comprender. Cuando nos encontramos configuraciones multipuesto, y routers con IP dinámica que realicen NAT, es un poco más engorroso de configurar, ya que debemos combinar a lo visto hasta ahora, el requerimiento de que nuestro router permita usar Dinamic DNS con alguno de los proveedores de dicho servicio (que suele ser gratis) en Internet. El funcionamiento de Dinamic DNS se basa a grandes líneas en hacer coincidir nuestra IP (dinámica según hemos dicho, que puede cambiar cada vez que reiniciamos el router) con un DNS fijo, que el proveedor de Dinamic DNS nos permite configurar o personalizar en cierta medida, cuando creamos nuestra cuenta. De esta forma, el router envía al servidor de DDNS su IP actualizada cuando arranca, y DDNS actualiza esta información en su base de datos. Así, nosotros sólo tendremos que dirigirnos a nuestra DNS que será siempre fija, y DDNS mantendrá la correlación entre dicho nombre y la IP correspondiente siempre actualizada.
Por otra parte, tenemos el problema de las direcciones MAC. Cuando el router se apaga o reinicia, es posible que sus tablas de ARP se borren, y con ellas, la información almacenada sobre las direcciones MAC correspondientes a cada interfaz de red que “conoce”. Si ocurre esto, podemos hacer dos cosas:
a) Mediante telnet al router o mediante su propia interfaz de configuración si lo permite, añadir manualmente a su tabla de filtrado, la MAC de la interfaz de red que queremos mantener a la escucha de WOL. Si hacemos esto, el router conocerá perfectamente esa MAC incluso después de reiniciar, y podremos enviar el paquete mágico exclusivamente al PC que nos interesa (podremos usar como máscara de red la 255.255.255.255, ya que sabremos la IP (o DDNS) del router de la red destino, el puerto asignado al servicio que hemos configurado (que suele ser el 7 o el 9 UDP), y la MAC del interfaz a través del cual arrancar el ordenador).
b) Enviar el paquete a un segmento mayor de la red, usando máscaras /24 (255.255.255.0), o la que corresponda según el caso, haciendo cierto broadcast dentro de la red. El problema de hacerlo de esta forma es que si no conocemos la MAC destino, y tenemos varios PC’s configurados para WOL, se despertarán a la vez, porque el paquete mágico se difundirá a todos ellos.
Hasta aquí las bases del WOL. Ahora, me queda por decir una pequeña desventaja, o detalle, que debemos tener en cuenta a la hora de usarlo: sólo permite arrancar ordenadores que han sido apagados correctamente, esto es, no funcionará si hemos dado un botonazo al PC, o si se ha ido la electricidad y el PC se ha quedado apagado, o si lo hemos apagado correctamente, pero luego lo hemos desenchufado y vuelto a enchufar. El PC debe haberse apagado correctamente, y no debe haberse visto interrumpida la alimentación eléctrica (ya que si esto ocurre, la tarjeta de red dejará de permanecer a la escucha de paquetes mágicos). ¡No iba a ser todo perfecto!
Para finalizar, os comento que existen varias aplicaciones gratuitas que podéis descargar de Internet para enviar vuestros paquetes mágicos y arrancar vuestros PC’s a distancia. Uno de los más conocidos es “WOL Magic Packet Sender” (http://magicpacket.free.fr/). Otra opción (en caso por ejemplo de que queráis arrancar el PC de casa desde vuestro trabajo, y tengáis el puerto de salida cerrado…) es utilizar algunas de las webs que permiten enviar el paquete directamente desde ellas. A mi me gusta la de Depicus: http://www.depicus.com/wake-on-lan/woli.aspx
Captura de Wake on Lan desde Depicus
Espero que toda esta información os sea interesante, útil, y que disfrutéis mucho encendiendo vuestros PC’s por ejemplo desde vuestro teléfono móvil conectados a la WiFi del Mc’Donald de Tres Cantos con los 20 minutos que os dan gratis de conexión al comprar vuestro Big Bang, digo, vuestro Big Mac
Hoy quiero hablaros de Vmware, uno de los más importantes sistemas de virtualización del mercado actual. En concreto, nos centraremos en Vmware Server. Se trata de un producto que nos permite crear un servidor dentro de otro servidor (o PC), es decir, lo que se conoce como una máquina virtual.
Es un producto que utilizamos constantemente en nuestro trabajo, y mediante el cual, podemos ampliar y redimensionar nuestra infraestructura sin necesidad de realizar cambios a nivel físico (con su correspondiente ahorro en trabajo y costes). Además, por supuesto, de permitirnos una mayor flexibilidad a la hora de realizar pruebas.
No es el único producto de virtualización, ni siquiera de Vmware, que ofrece distintos productos comerciales (Vmware Infraestructure, Vmware Workstation) y gratuitos (Vmware Server, Vmware Player). Como alternativa a Vmware podemos encontranos con Xen, Virtual Box… Vmware Server está disponible tanto para Windows como para Linux.
Interfaz Web de administración de VMware Server 2.0
Administrar un Vmware Server corriendo bajo Windows es relativamente sencillo. Sin embargo, dado que en los servidores Linux no es muy conveniente disponer de entorno gráfico, que necesita demasiados recursos de forma innecesaria, se nos complica un poco la administración desde el propio servidor anfitrión. No obstante, podemos acceder a la interfaz de administración a través de un navegador web, ya que Vmware Server configura automáticamente un servidor web para poder administrar nuestras máquinas virtuales de forma remota.
A veces, pese a todo, es necesario poder realizar acciones sobre las máquinas virtuales desde el propio servidor. Para ello disponemos de un juego de herramientas que ejecutaremos desde línea de comandos. Las he estado utilizando recientemente y me han parecido muy útiles a la hora de programar scripts, por ejemplo para realizar backups, aunque pueden servirnos para mucho mucho más.
La que nos interesa principalmente es vmrun. Mediante vmrun podemos realizar todas las acciones que nos permite la interfaz gráfica y muchas más. Por ejemplo, podríamos arrancar una máquina virtual ejecutando (en Vmware Server 2.0):
Igualmente podríamos apagarla cambiando el parámetro start por stop.
Otra cosa que podemos hacer es tomar snapshots, que no son más que instantáneas (“copias”, aunque en realidad es algo más complejo) de nuestra máquina virtual, de manera que podemos realizar modificaciones sin peligro alguno. Si tuviésemos algún problema podríamos revertir los cambios al estado anterior.
Podemos realizar snapshots con el siguiente comando:
Para revertir los cambios cambiaríamos el parámetro snapshot por revertToSnapshot y para eliminar uno de ellos deleteSnapshot.
Hasta aquí todo es igual que con la interfaz gráfica, pero lo que ésta no nos permite es, por ejemplo, ejecutar directamente un programa en una máquina virtual, matar alguno de sus procesos, crear, copiar, borrar archivos, capturar la pantalla o ejecutar scripts. Todo esto, por supuesto, no en el Sistema Operativo anfitrión, sino en el huésped.